Evaluación de impacto de la capacitación en el sector público y privado

María Gabriela Rutty

 

La evaluación de impacto[1] es un tipo de evaluación que, aplicada en actividades de capacitación, pretende indagar acerca de los cambios producidos por el proceso de enseñanza en el trabajo. Trata de determinar si hubo cambios, la magnitud que tuvieron, que aspectos afectaron y en qué medida se contribuyó al logro de los objetivos planteados inicialmente.

 

El tema de evaluación de impacto en capacitación es un tema de interés para  los capacitadores y administradores, pero existen pocos centros de capacitación, tanto en la administración pública como en la gestión privada, que apliquen este tipo de técnicas, debido a las  dificultades metodológicas para su puesta en práctica, que implica la inversión de un esfuerzo que las organizaciones no pueden empeñar o que no encuentran justificaciones para realizarlo. No obstante el hecho de que la evaluación de impacto no sea una práctica generalizada en experiencias de formación de personal, y que haya poca información difundida al respecto, no invalidan que algunos centros de capacitación puedan realizar estas actividades.

 

Este artículo tiene por objeto reseñar algunos de los hallazgos realizados en una investigación realizada en el marco del Instituto de Investigaciones Administrativas de la Facultad de Ciencias Económicas[2], entre los años 1999 y 2000 con financiamiento de CONICET, cuyo objetivo fue realizar un  estudio descriptivo y comparativo sobre las prácticas de evaluación de impacto de la capacitación que desarrollan distintas organizaciones del sector público  y privado. La idea que alentó la realización de este estudio fue que el registro de aquellas organizaciones que desarrollan este tipo de técnicas, así como las características que asume y los resultados que obtienen, puede contribuir a la formación de un cuerpo de conocimientos basado en la experiencia, que pueda ser de utilidad para los capacitadores.

 

Esta investigación se propuso como tarea identificar algunos centros de capacitación de organizaciones del sector público y privado de Capital Federal y Gran Buenos Aires que realizan evaluación de impacto de sus actividades de capacitación, y describir y comparar las técnicas que emplean en la realización de estas prácticas..

 

En el caso del sector público se consultó al INAP y a centros de capacitación específica de organismos públicos de Capital Federal.  Para el sector privado se tomó una muestra seleccionada al azar de 35 organizaciones de la Capital Federal y Gran Buenos Aires, que realizaran capacitación de sus miembros y se aplicó una encuesta autoadministrada.

 

Posteriormente, ya identificados los lugares que realizan estas prácticas de evaluación de impacto, se realizaron entrevistas personales con los responsables directos de las áreas de capacitación y de evaluación, en algunos centros del sector privado y también del sector público que fueron seleccionados en función de los datos obtenidos en la encuesta y resultaron de interés ser estudiados más en profundidad.

 

La evaluación de las actividades de capacitación

 

Para Stufflebeam [3] la evaluación supone un juicio, y es una actividad cuya “meta esencial  es determinar el valor de algo que está siendo enjuiciado”. Define a la evaluación como el acto de “recoger información para la toma de decisiones.”

 

En realidad, la evaluación es una actividad que el docente realiza en todo momento en el proceso de aprendizaje, a través de la observación directa de  los progresos de sus estudiantes. No obstante, existen diferentes métodos y técnicas que permiten obtener información más completa acerca del proceso de aprendizaje y sus resultados.

 

Si bien existen distintos tipos y clasificaciones de evaluación. Una clasificación clásica y muy difundida, especialmente en capacitación, es la de   Kirkpatrick[4] que discrimina cuatro niveles de evaluación. Cada nivel persigue un objetivo distinto y emplea distintos instrumentos aplicándolos en diferentes momentos del proceso de aprendizaje.

 

1.     Opinión del participante (Reaction)

2.     Evaluación de los aprendizajes realizados (Learning)

3.     Evaluación del desempeño o conducta aprendida (Behavior)

4.     Evaluación de los resultados (Results)

 

En el primer nivel de evaluación (opinión) se busca información sobre la satisfacción del alumno acerca del curso recibido. Esto puede dar información acotada sobre el desempeño de  los docentes, la selección de contenidos, material didáctico, etc. u otros aspectos secundarios de encuadre al proceso de enseñanza aprendizaje.

 

En el segundo nivel (evaluación del aprendizaje) se indaga en qué medida se aprendieron  los conocimientos impartidos en el curso.  De esta manera se evalúa tanto el desempeño del docente como el desempeño de  los alumnos en el proceso. Así como el diseño de las actividades de enseñanza.

 

En el tercer nivel (evaluación del desempeño) se intenta obtener información acerca del proceso de transferencia de  los conocimientos al puesto de trabajo. Allí se obtiene información acerca de la adecuación de las actividades de enseñanza, del acompañamiento que realiza la organización en este proceso y del desempeño de  los alumnos

 

En el cuarto nivel (la evaluación de resultados) se analiza impacto que la capacitación tiene en la organización. Aquí se obtiene información sobre aspectos organizacionales y pedagógicos.

 

En el caso del estudio que se reseña, interesó analizar :si se evalúa formalmente,  qué clase de evaluación se emplea y su alcance. Es decir, cuál es la metodología empleada, (qué nivel de evaluación se emplea a través del análisis de  los instrumentos, momentos de aplicación y objetivos declarados de evaluación por  los encuestados)

 

 

La evaluación de impacto en el sector público

 

La instancia coordinadora de la capacitación en el sector pública está cargo del INAP, a través de dos direcciones nacionales: La dirección de Capacitación y la Dirección de Formación superior. Ambas dependen de la Secretaría Académica que depende a su vez de la Presidencia del INAP.

Paralelamente a las experiencias de capacitación y formación que el INAP gestiona en forma centralizada, en algunos organismos existen centros de capacitación que ofrecen a sus empleados experiencias de capacitación en temas específicos de su incumbencia. Se localizaron algunos de estos centros en la Secretaría de Hacienda, el Ministerio de Economía, en el INTI, el INTA, el Ministerio de Justicia, el INDEC, en la Secretaría de Salud, en el SENASA y los Proyectos Prociencia y Forciencia del Ministerio de Educación.

En estos centros se realizan actividades de capacitación dirigidas al personal de distintos niveles jerárquicos y especialidades, que recorre una amplia gama de temas como cursos de informática o cuestiones específicos de la producción de cada organización.

 

Todos  los cursos que ofrece el INAP son evaluados al finalizar las actividades de capacitación. El objetivo en este caso es verificar la adquisición de  los conocimientos impartidos con el objeto posterior de acreditación de  los cursos. La acreditación se incorpora a la foja de servicios del empleado y es un elemento que pesa en la decisión de la calificación a fin de año y  los asensos de  los mismos.

Se trabaja generalmente con la evaluación de  los aprendizajes (nivel 2 de Kirpatrick), pero no se trabaja con evaluación de impacto.

Lo mismo ocurre en el resto de  los centros de capacitación donde se brinda capacitación específica. En líneas generales los cursos son evaluados al finalizar  los mismos y sólo en dos de  los casos estudiados se trabaja con evaluación de impacto. El caso del INDEC y el caso de PROCIENCIA en el Ministerio de Educación.

 

En el caso del SENASA  los cursos son evaluados por encuesta de opinión al finalizar  los mismos. En el caso de Salud se evalúa a través de encuestas anónimas y cuestionarios de conocimientos (nivel 1 y 2 de   Kirkpatrick) durante la realización de  los cursos y al finalizar  los mismos.  La evaluación se orienta a recabar información sobre la capacidad del docente, las formas de presentación de  los contenidos  y la adecuación del material didáctico empleado.

 

En el caso del INTA se realizaron experiencias puntuales de evaluación de impacto en  los programas de formación. Y en el momento de realización de esta investigación se estaba avanzando en la realización de un programa permanente de evaluación de impacto de la formación de posgrado de sus empleados. Estos son programas de formación de largo alcance, para la realización de maestrías y doctorados,  cuya duración oscila entre  los dos y cuatro años. El INTI tiene previsto la realización de experiencias de evaluación de impacto en un futuro.

 

 

La evaluación de impacto en capacitación en el sector privado

 

Las organizaciones que  fueron encuestadas son empresas que se localizan 15 de provincia de Buenos Aires y 19 de Capital Federal. La mayoría (71.4%) de las empresas  corresponden al sector de la industria manufacturera[5]. También se incluyeron algunas empresas de  los otros sectores[6].. El 45.7 % de las empresas encuestadas son de gran tamaño, con más de 1000 empleados, el resto se distribuye en forma relativamente homogénea entre medianas y pequeñas.

 

Todas las organizaciones realizan actividades de capacitación de sus miembros. Sin embargo, no todas las organizaciones tienen un departamento o área específica de recursos humanos. El 42% de las mismas  poseen centro de capacitación.  En el 17 % de  los casos, las experiencias de capacitación son llevadas a cabo por el personal de  los centros de capacitación, o recursos humanos, en un 14% se realizan a través de la contratación de terceros y  el 34% emplea ambos mecanismos

 

La oferta de capacitación que realizan estas instituciones pueden ser agrupados en management, informática, idioma, inducción técnicas de producto, higiene y seguridad, pasantías en empresas y formación en el exterior. La mayoría de las experiencias relevadas se inscriben en la modalidad presencial y con el formato clásico de cursos de capacitación (97%). en segundo lugar, capacitación en el lugar de trabajo (57.6 ) y sólo 7 organizaciones dijeron desarrollar algún tipo de educación a distancia. El 82% de  los casos capacita al personal que reviste en todos  los niveles de la estructura jerárquica.

 

Del total de organizaciones que se incluyeron en la muestra , 14 empresas dicen trabajar con evaluación de impacto y una, dice que lo hará en un futuro. Para precisar más el tipo de evaluación que realizan se indagó sobre la forma en que evalúan impacto. Las condiciones necesarias para evaluar impacto, de acuerdo a  los autores especializados[7]  son varias y las técnicas que se utilizan en general son complejas, estas se refieren  al momento de evaluación, a la técnica empleada y los aspectos que serán medidos en la evaluación y al  uso que se le destina a la información obtenida.

 

El momento de la evaluación:

 

Una de las condiciones para la realización de evaluación de impacto es realizar un seguimiento de las actividades meses después de realizada la capacitación. Las recomendaciones que realizan  los autores es que el impacto debe evaluarse entre los 6 y 12 meses una vez concluida la capacitación. Se fija este tiempo para permitir que el sujeto logre adquirir y consolidar los nuevos conocimientos y luego, logre aplicarlos al trabajo, lo cual se define como dos momentos distintos en el proceso de aprendizaje. Se supone que antes de este lapso de tiempo no es posible visualizar cambios concretos en el desempeño de las personas y en el fruto de su trabajo.

 

Si se analiza el momento en que se aplica la evaluación se observa que de  los 14 empresas que dicen evaluar impacto, solo 8 realizan un seguimiento meses después, y 13 emplean la evaluación a término, que es condición necesaria pero no suficiente para ese fin.

 

Es decir , sólo 8 de los 14 que dicen evaluar impacto emplean  evaluaciones en el momento indicado (meses después). Esto significa que la evaluación a término sólo puede arrojar información sobre la adquisición de nuevos conocimientos, pero muy poca información sobre las transformaciones que esos conocimientos producen al aplicarse al trabajo.

 

Las técnicas de evaluación de impacto

 

Una de las primeras tareas al evaluar impacto, consiste en elaborar lo que denominan línea de base de la comparación. Para ello hay que tener en cuenta quien demanda la capacitación y cuáles son las necesidades de capacitación definidas, para poder medir los esfuerzos de capacitación. Esta información permite efectuar la comparación de los cambios ocurridos posteriormente una vez realizado la capacitación.

 

Existen distintas métodos para realizar la evaluación de impacto. Entre los métodos recomendados por  los autores especializados se encuentran, el diseño de comparación con grupos equivalentes , diseño de comparación con grupos no equivalentes, diseño de base múltiple, estudiar la satisfacción del cliente, etc.

También, según  los resultados obtenidos en una encuesta realizada por ASTD[8] que pretendía estudiar cuáles son los instrumentos de medición más usados en evaluación de la capacitación en el sector privado, se incluyen: cuestionarios, focus group, retroalimentación de desempeño, relevamiento de actitudes, testimonios, test, y entrevistas.

 

Cuando no es posible aplicar técnicas cuantitativas por las condiciones que la técnica supone para su correcta aplicación,  una de las formas posibles de evaluar impacto es a través de la combinación de técnicas de distinto tipo, es decir a través de la triangulación metodológica

 

Independientemente de  la técnica seleccionada el procedimiento general para aplicar este tipo de evaluación y comprobar la ganancia producida por la capacitación en la productividad o desempeño del personal capacitado, una de las tareas centrales frente a un proceso de capacitación consiste en identificar las áreas potenciales de beneficios  teniendo en cuenta que los beneficios son relativo a cada organización. Algunos ejemplos de beneficios son: aumento en los outputs, ahorro en gastos, ahorro en tiempos, mejoramiento de la calidad, satisfacción del cliente, reducción en los precios, reducción de deudas, reducción de peligros en el trabajo, reducción de tiempo de entrenamiento, reducción de ausentismo, mejoramiento de las relaciones con el personal, etc.

 

Los beneficios esperados debieran estar en directa relación con los objetivos planteados por el programa de capacitación y por las necesidades que promovieron la realización de las experiencias de  (es decir la línea de base).

Luego de determinar cual es la causa del problema que originó la capacitación (como problemas de procedimientos, organizacionales, etc.), seguidamente se deben identificar los resultados operacionales que deben ser monitoreados.. Se precisa una clara indicación de que hay vinculación de relación causal entre las habilidades y el indicador que se quiere medir.

 

De  los 14 organizaciones que dijeron trabajar con evaluación de impacto , sólo 12 explicaron la metodología empleada. De este último grupo la mitad (6 casos) evalúa impacto a través de  los diagnósticos realizados por  los jefes de  los involucrados en la capacitación, El resto de  los casos se distribuye en forma equitativa entre parámetros de productividad, observación directa de mejoras y encuestas.

 

Puede observarse que son muy pocos  los casos que pueden trabajar con cuantificación de cambios en la productividad del trabajo y medir así de esa forma la incidencia de la capacitación. Sólo dos de  los casos respondieron que trabajan con parámetros de productividad. Estos parámetros son más fáciles de definir en aquellas experiencias de capacitación que está referida a tareas cuyos resultados son fácilmente mensurables. 

 

Los temas de capacitación que realizan estas organizaciones son management, informática, idioma, técnicas de producto e higiene y seguridad. Una de  los aspectos que señalan  los autores,  es que existen actividades de capacitación más difíciles que evaluar que otras. Es más fácil evaluar actividades donde se pueden encontrar indicadores de rendimiento o de productividad, como por ejemplo en  la capacitación en higiene y seguridad industrial, a través de la observación de la disminución de la tasa de accidentes.  Al contrario, es más complicado evaluar el impacto de la capacitación realizada sobre los temas de management, ya que es difícil encontrar indicadores que a relativo corto plazo, puedan dar evidencia de una mejoría  en las actividades.

Dos de las empresas de este grupo, fueron entrevistadas para conocer en profundidad la técnica de evaluación que realizaban. Una de ellas , es una AFJP, que trabaja con evaluación de impacto en capacitación en aspectos gerenciales y técnicas de productos. La segunda, trabaja con evaluación impacto en técnicas de producto, a través de indicadores de productividad y en temas de seguridad a través de la observación de disminución de la tasa de accidentes.

 

En ninguno de  los casos se trabaja con técnicas experimentales. A esto debe sumarse la inadecuación en relación con  los tiempos en  los que se produce la evaluación. Esto arroja conclusiones acerca de la fragilidad de las técnicas empleadas y presentan  los siguientes problemas:

 

·         Como se vincula la relación capacitación y cambio en el entorno laboral

·         La dificultad de encontrar parámetros de productividad

·         La falta necesidad de una vinculación muy estrecha entre el sector de capacitación y recursos humanos y la línea.

·         La dificultad de aplicar técnicas complejas para la medición del impacto

 

La mitad de  las organizaciones que trabajan con evaluación de impacto además cuentan con la información obtenida en encuestas de opinión y evaluación de  los aprendizajes realizados. Esta información es vital para comprender las razones que operan negativamente en el éxito de la capacitación. Por ejemplo, si la evaluación de  los aprendizajes da negativa, es probable que el personal no pueda aplicar  los conocimientos en su trabajo. Si la evaluación de los aprendizajes es satisfactoria, deberán buscarse  otras causas de  los problemas en el traslado a la tarea, .que pueden estar referidas tanto a fallas en el diseño de las actividades capacitación, o a factores vinculados directamente con las condiciones de trabajo.

 

En resumen, de acuerdo a  la información obtenida se observan las siguientes cuestiones. No todos  los que dicen evaluar impacto trabajan con las técnicas adecuadas. De  los 14 que dicen evaluar impacto en sus actividades de capacitación, sólo 8 verifican meses después. La evaluación a término no permite consolidar  los aprendizajes y transferirlos al puesto de trabajo, y tampoco la encuesta de opinión, que arroja sólo parte de la información necesaria.

 

De  las 8 organizaciones, que aplican la evaluación meses después, (en el momento considerado técnicamente correcto), solo dos trabajan con parámetros de productividad, que es una de las formas más confiables de evaluar el impacto de la capacitación en el puesto de trabajo.

Ninguno de  los casos trabaja con técnicas experimentales, que son  los procedimientos recomendados como  los mejores por  los especialistas, pues permiten encontrar las relaciones causales entre la capacitación y  los efectos producidos en el trabajo.

 

En algunos casos, se utilizan técnicas cualitativas como observación, entrevistas y reportes de  los jefes en forma combinada (triangulación) . Este es un abordaje interesante ya que permite obtener información completa del mismo fenómeno, observado desde distintas perspectivas.

 

El análisis de casos en profundidad

 

Con el objeto de profundizar y chequear la información obtenida en las encuestas se seleccionaron 6 organizaciones que habían contestado que desarrollaban evaluación de impacto de la capacitación (dos del sector público y cuatro del privado). Se optó por aquellas que resultaban más interesantes de acuerdo a la información obtenida a través de la encuesta

 

A continuación ser presenta algunas de las observaciones realizadas para el sector privado, ya que los resultados obtenidos permiten plantear algunas reflexiones de interés generalizables al sector público.

 

De acuerdo a la revisión de  los 4 casos analizados del sector privado, se observó que en sólo dos de  las organizaciones se realiza evaluación de impacto, lo que genera ciertas dudas acerca de las otras 14 organizaciones encuestadas que dijeron trabajar con evaluación de impacto en sus actividades de capacitación.

 

En términos estrictos puede decirse que solo dos, de las cuatro seleccionadas en el sector privado, trabajan con técnicas apropiadas de evaluación de impacto de la capacitación.

 

Uno de  los aspectos a destacar en estas dos organizaciones en las que se trabaja con evaluación de impacto es que el área de capacitación trabaja en forma muy íntima con la línea, lo que permite atender a las verdaderas necesidades que se plantean en el desarrollo de la producción de la organización y poder enfocar eficazmente  los transformaciones necesarias en  los perfiles de  los trabajadores.

 

De esta manera las necesidades de capacitación se plantean en función de las necesidades de las distintas áreas de trabajo de la organización y no desde una perspectiva subjetiva de la oficina de capacitación lo que permite efectividad en la acción del área y legitimidad de su acción. Por ejemplo, en uno de estos casos la capacitación es realizada a menudo por  los pares más capacitados, lo que contribuye a fortalecer esta vinculación entre capacitación y organización. La capacitación de esta manera cobra un nuevo sentido en la composición de la organización como un elemento dinamizador de la organización y movilizador de saberes relevantes para el trabajo.

 

 

Una de estas  organizaciones es una AFJP que posee 1900 empleados, con alcance en todo el país. Tiene un sector específico dedicado a capacitación integrado por 6 personas con distintas calificaciones técnicas. Son proveedores directos de las experiencias de capacitación y también contratan a terceros. Trabajan con evaluación permanente de todas sus actividades de capacitación (especialmente encuesta de opinión y evaluación de contenidos, y han desarrollado cuatro experiencias puntuales de evaluación de impacto

 

Las técnicas que utilizaron para recabar la información fueron encuestas,  informes de  los jefes y observación de las modificaciones en la productividad de la tarea. Trabajaron siempre con dos momentos, la evaluación antes de producirse la capacitación y después de la misma,  para medir la “ganancia” que produce el proceso de enseñanza y aprendizaje, respetando en todos los casos, los tiempos necesarios de la "curva de aprendizaje".

 

Estas experiencias resultan interesantes porque se trata de medir el impacto de capacitación en gestión en la productividad de la organización, lo que comporta cierta dificultad. Emplearon estándares que varían de acuerdo a cada una de las actividades.. En todos  los casos el abordaje reconoce técnicas cualitativas y en algunos casos cuantitativas, lo que permite medir numéricamente el beneficio producido por la capacitación. Esto no es una actividad frecuente en las experiencias de capacitación en  los temas de gestión.

 

En uno de los casos la capacitación se realizó como respuesta a un problema  de alta rotación de personal, debido a fallas detectadas en la relación entre vendedores y supervisores. El impacto en la tarea fue medido por la transformación operada en la forma de inserción laboral de  los nuevos asesores a partir de la modificación de la conducta de  los supervisores  y la  disminución de los índices de rotación que se operó meses después de realizada la capacitación. En otro caso, una capacitación en telemarketing , el impacto se midió a través  del  aumento en la cantidad de ventas producidas. En una actividad de capacitación sobre manejo de expedientes, se observaron los cambios producidos posteriormente en la cantidad de expedientes llevados a buen término.

 

Se observó un trabajo muy cercano entre las áreas de trabajo y la dependencia de capacitación, de manera que a través de la acción combinada se lograron reacomodamientos en el perfil de los trabajadores en los aspectos específicos que se pretendía modificar.

 

 

Reflexiones finales

A partir del relevamiento realizado pudo observar que la evaluación de impacto es un tema de interés en la agenda de  los capacitadores, tanto del sector público como del privado. Las razones que fundamentan este interés pueden referirse a las apreciaciones que  los expertos vuelcan en la bibliografía especializada, en tanto que la privilegian como una estrategia central para poder obtener información acerca de la “ganancia” que la capacitación genera para la institución. Por otro lado, en el caso de las organizaciones del sector privado, la aplicación de este tipo de evaluación es una de las recomendaciones realizadas para poder acreditar el cumplimiento de las normas de calidad vigentes para cada sector, como las Normas ISO 9000, etc.

 

Sin embargo, son pocas las experiencias de evaluación de impacto relevadas tanto en el sector público como en el privado. En el sector privado, de las 35 empresas , 14 afirmaron trabajar con evaluación de impacto en sus actividades de capacitación. No obstante, no todos  los que dicen evaluar impacto trabajan con las técnicas adecuadas.

 

En comparación con el sector privado  los intentos de realizar este tipo de evaluación en el sector público son aún menores y se encuentran en etapa de desarrollo. Puede mencionarse al INDEC como uno de  los organismos que ha realizado avances en el tema, ya tiene establecido un sistema formal de evaluación. Merece atención, también,  los intentos del Centro de Capacitación del INTA al respecto de realizar evaluación de impacto de sus actividades de Formación[9].

 

En el caso del INDEC la evaluación se realiza a través de técnicas cualitativas, y lo mismo ocurre en  los casos de FORCIENCIA y el INTA, donde se están elaborando indicadores de impacto cualitativos, debido a la índole de la formación y capacitación recibidas.

 

No obstante, a pesar de que son encomiables  los esfuerzos realizados en el sentido de organizar un sistema de evaluación de impacto, en el INTA y en el Proyecto FORCIENCIA, aún se encuentran en etapa de desarrollo, con lo cual no es posible aventurar conclusiones acerca del trabajo realizado, o de  los resultados que obtendrán a través de su aplicación.

 

Cabe a modo de cierre analizar algunas de las razones que obstaculizan la realización de este tipo de experiencias, tanto en el sector público como en el privado:

1.-La aplicación de la técnica de evaluación de impacto es metodológicamente complicada de por sí, y requiere de personal capacitado, y especialmente dedicado a esta tarea. Aunque se observó en el sector privado que no todas las organizaciones disponen de centros de capacitación de importancia,  sin embargo en uno de ellos se realiza evaluación de impacto a través de la medición de indicadores de productividad.

 

2.-Es necesario contar con indicadores de productividad, lo que no siempre están definidos en las organizaciones privadas y aún más difícilmente en el sector público.

Sin un registro de la productividad en el trabajo, o de un sistema de evaluación de desempeño específico del personal, se hace muy difícil poder determinar la ganancia que la capacitación genera para la organización. Y aún es más infrecuente la realización de análisis costo beneficio. Esto no fue detectado en ninguno de  los casos, aún en  los que se trabaja con evaluación de impacto a través de la construcción de indicadores de productividad, la traducción en términos económicos implica un esfuerzo adicional , que las organizaciones no realizan.

 

3.-Se precisa una vinculación aceitada entra la línea y el área de capacitación. Esta articulación parece ser mucho más estrecha en el sector privado, donde la oferta de capacitación está más vinculada  a las necesidades expresadas por la organización en términos de producto.

 

4.-La evaluación de impacto necesita de la conformación de un sistema de evaluación de todo el proceso de capacitación y la aplicación de evaluaciones , al menos al finalizar el proceso de aprendizaje y luego meses después (respetando la curva del aprendizaje) Esto supone, en primer lugar, evaluar la capacitación, (es interesante comprobar que de las 35 empresas privadas, 32 realizan algún tipo de evaluación de sus experiencias de capacitación. Lo mismo ocurre en las 10 organizaciones del sector público.

También se requiere de una ajustada articulación en lo que se mide en cada una de las instancias de evaluación en vistas a la evaluación de impacto, de manera de encontrar las causas de las modificaciones que se producen el trabajo una vez concluida la capacitación. Es decir, si se verifican mejoras en el trabajo pero no hay evaluación de conocimientos al finalizar la capacitación, no puede afirmarse que estas mejoras se deben a la capacitación (pues en términos exactos no se posee la información de si  los alumnos han realizado  los aprendizajes correspondientes)

 

5.-La otra condición necesaria para la aplicación de la evaluación de impacto es realizar un seguimiento del capacitado meses después de finalizada la capacitación. Esto implica, por un lado, un grado más de dificultad en la tarea del evaluador y en segundo lugar, la necesidad de contar con un compromiso muy estrecho entre el personal capacitador, el personal de "línea" (los jefes), y el mismo capacitado. Para el capacitado esto implica el consentir en volver a someterse, fuera de las coordenadas del "aula" a un nuevo proceso de evaluación.

 

Se ha intentado con este trabajo contribuir con información sobre prácticas que se realizan en las organizaciones así como también,  abrir futuras líneas de indagación. Queda pendiente profundizar el registro realizado de manera de generar un cuerpo de experiencias que sirvan de base a otras organizaciones para planificar sus propias actividades de evaluación de impacto.

 

Buenos Aires, agosto de 2001



[1] Según Cohen y Franco  impacto se define como el resultado de los efectos de un proyecto. COHEN, E., FRANCO, R. : Evaluación de proyectos sociales. Ed. Grupo Editor de América Latina, Bs. As., 1988

[2] Bajo la dirección del Lic. Norberto Góngora

[3] STUFFLEBEAM, Daniel y SHINKFIELD,A: Evaluación sistemática. Paidós, Barcelona, 1987

[4] [4] KIRKPATRICK, Donald Donald "Evaluation" en Robert Craig (ed) "Training and development handbook. A guide to human resource development"McGraw-Hill Book Company, Ny, 1987.

[5] Son aquellas organizaciones que transforman  física o químicamente  los materiales y componentes en productos nuevos e incluyen las actividades de armado y montaje de componentes con exclusión de construcción

[6] También fueron seleccionadas 1 empresa del sector comercio, 3 del sector servicios, 1 del sector de extracción de petróleo y gas, 1 de explotaciones mineras y 4 de intermediación financiera

[7][7] Ver, Brinkerhof, Robert. “Achieving results from training. How to evaluate human resource development to strengthen programs and increase impact”. Josey-Bass Publishers, San Francisco, London, 1987 ;  Robinson,  Dana  Gaines, y Robinson,J. “Training for impact. How to link training  to business needs and measure the results” Josey-Bass Publishers, San Francisco, London, 1989 ; TaschereauU, S.  “Evaluaring the impact of training and institutional development programs. A collaborative approach”. Economic Development Institute of The World Bank, Washington, 1998

[8] "National Human Resources Developement Executive Survey"  American Training and developement Association (ASTD) citado en ZUVANIC, Laura y BECCIO, Carina: Evaluando el impacto de la capacitación una visión cualitativa" IV Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública" México, 19 -22 de octubre 1999

[9] Ver trabajo de Esther Jódice: JODICE, E. “Evaluación de programas de formación de posgrado. En el sector público El caso INTA” , Buenos Aires, 1997.(mimeo)