Brian Thomson*
1. PROPÓSITO:
Este documento, en
realidad es un trabajo en curso que se basa en varios de mis escritos
anteriores del período 1997-2001. Aquí trato de analizar los tres cortes del
Tema 1 desde la perspectiva de cambios de paradigma. Por ello el titulo que les
propongo que por coincidencia irónica, recientemente se manifestó (01/08/2001)
encubiertamente en una nota de La Nación (“Lanza el Gobierno otra Reforma del
Estado”). Sé que el tratamiento que hago de los temas aquí expuestos es
desordenado y no del todo claro pero para justificarlo me apoyo en un apotegma
de Jacques Derrida que me atrevo a resumir así: las verdaderas dificultades se
encuentran cuando uno se enfrenta a la aporía. Creo que esta es la situación en
la cual estamos hoy. Este documento es un intento por reconocer la aporía en
las cual nos ubica hoy el estado de nuestro Estado, y reflexionar sobre algunas
de sus dimensiones con la intención de generar debate.
2. ¿Reforma O RECONSTRUCCIÓN de QUÉ?
¡¡Pues de las Relaciones Sociales!!
Propongo primero una gran simplificación, solo para
tratar de ubicarnos en el presente maremagnum. Tradicionalmente hablar del
Estado era hablar de algo estable. En el siglo XVII occidental el concepto
incluso deriva hacia la nueva estadística para gobernar la nación, estadística
que se ocupa del estado de las cosas de la nación, estado de cosas que el
Estado debe mantener estables, ya que se veían desestabilizadas por las nuevas
fuerzas productivas y su manifestación en el capital y su hábitat, los
mercados. Estas nuevas relaciones sociales conflictivas, derivadas inicialmente
de nuevas formas de apropiación del paisaje productivo, tuvieron su
manifestación social más flagrante en el Reino Unido por la vía del encierro de
las tierras comunales.[1]
Este proceso de usurpación de lo social por lo económico,
lleva a la necesidad política de creación de un nuevo estado (sintetizado
claramente por Hegel), como el garante del equilibrio entre poderosos y no
poderosos, para el bien de la nación. Este “estado equilibrio” pasó por
diversas fases en sus mas de 200 años de existencia, terminando en el “estado
bienestar”, al decir de Bourdieu el estado que mantenía un tolerable status quo
entre su mano izquierda, la política social, y su mano derecha, su política
económica.
Los fenómenos por todos conocidos, resumidos en el
concepto “globalización” desequilibran este status entre sociedad, capital y
estado, pues (entre otras cosas) montándose sobre conceptos de eficiencia y
efectividad del manejo de lo publico generan un proceso de transformación de
las relaciones sociales, rompiendo el principio hegeliano de equilibrio y
reemplazándolo por “el estado malestar”, garante de los beneficios crecientes
del capital (en sus formas más perversas, o sea capital financiero golondrina),
separando la sociedad del estado por un lado, y fusionando estado y capital por
el otro.
Este es el cambio de las relaciones sociales, construido
a través de un perverso discurso de eficiencia y efectividad del uso de los
recursos públicos [2],
que lleva al robo “blanqueado” (lavado) como recidivo proceso de
neo-acumulación de capital, donde el estado es transformado en el socio lelo de
los ladrones y el capataz de los robados.
En tal situación, también se quebraron las relaciones que
habíamos aprendido a reconocer entre los conceptos de política, nación, estado
y administración. Es decir la política como
búsqueda de qué hacer como sociedad,
la nación como espacio de inserción
de la política en la realidad del para que y para quienes es ese hacer,
el estado como el sistema de recursos y reglas para
viabilizar este hacer y la administracion
como el sistema de procesos de toma
de decisiones para la producción de los bienes y servicios que materializan
la vocación política de la sociedad. De la situación actual, confusa y
asediada, en que se encuentran hoy estas relaciones propongo en este trabajo
llamar la atención sobre tres temas emergentes.
La primera es que
la sutil penetración de la reforma del estado se introduce por la vía del discurso, no de las armas. Se cambia el
discurso social sobre la política y el estado. Esto resulta en manifestaciones
desde la conducción del estado del tipo
“Este estado no sirve para nada” (PFdlR, Mayo 1, 2000) sin calificativos,
pasando por el reciente voto favorable en el plebiscito de auto censura
política de Córdoba y llegando a otra manifestación presidencial recogida por
un periódico nacional, “Al hablar
ayer en uno de los actos en San Juan, Fernando de la Rúa anunció que decidió
rebajarse el sueldo a la mitad, y que también renunció a cobrar el medio
aguinaldo. Todo esto —según dijo—, en el marco de la reforma que impulsa el
Gobierno para bajar el gasto de la política “(Clarín, Junio 26, 2001), como si este fuera el problema ¡qué
confusión!
La segunda es que
la transformación de las relaciones sociales lograda en los últimos años no se
dio por la vía de la política, sino por la vía de la administración del estado, bajo el concepto de reforma y
modernización. A su vez es interesante este echo por dos razones. En primer
lugar porque demuestra cómo llegar por la vía indirecta a reestructuraciones
del poder político. En segundo lugar porque la prueba de su éxito es que ya no
se habla de golpes de estado. ¡Para que golpear al estado si ya es de uno! Los
golpes de estado eran necesarios cuando la dimensión política de la nación
existía como manifestación de fuerzas sociales opuestas al dominio de la mano
derecha del estado y estaban además dedicadas a sostener e impulsar la vigencia
de su mano izquierda. Cuando la mano derecha se manifiesta tan claramente como
hoy, desaparecen la política y la nación, y el estado se reduce a aplicar las
reglas del juego económico y a castigar a los que no están dispuestos a sufrir
las consecuencias de estas nuevas reglas. La administracion entonces también se
reduce a estas funciones. Lo demás, la prestación de bienes y servicios, se
privatiza. Se llega así a manifestaciones publicas presidenciales como “Hay que
ayudar al mercado porque el mercado solo no soluciona los problemas” (PFdlR, Julio 12, 2000), cuando ese mismo
mercado revela sus verdaderos designios a través de frases como “The only rules you should follow are the
ones you can break” (“Las únicas reglas que se deben seguir son las que se
pueden violar” (Comercial televisivo
de la Revista Fortune, Washington, USA, Julio 19, 2001), o la de American
Express en Brasil que decía “fora do mercado nao existe nada”.
No sé si por el mismo razonamiento causal que
telegráficamente describí, pero el titulo de este panel pone las cosas en orden
cuando marca la secuencia “gobernabilidad, diseño del estado”, administracion
publica”. Sin embargo nada de lo que
sugiero aquí es posible sin devolverle el rol a la política de ser el hilo
conductor de todo el proceso que vincula los contenidos de esta temática,
ocupándose de precisamente la reconstrucción de las relaciones sociales que el
“modelo” se dedico a destruir (nota: para el contenido estrictamente
político de esta temática, aquí me
limito a hacer referencia al pronunciamiento del Senador Moreau en el
debate sobre la Ley de Déficit Cero y a los dichos del ex-Presidente Raúl
Alfonsín publicados en “Clarín” en 1/8/01).
3.
¿QUE LE PASÓ A LA GOBERNABILIDAD? DEGRADACIÓN DEL CONTENIDO DE LA POLÍTICA Y DEL ESTADO
Cuando las cosas están tan mal, el mejor método para comenzar a tratarlas
es pegar un salto al campo de lo lúdico. Ello, para desarrollar un esquema
conceptual alternativo que nos permita interpretar el proceso a través del cual
se fue perdiendo, en la nación, la relacion entre política, estado y gestión,
poniendo así en duda el rol de la política como acción orientadora que se
propaga desde los deseos y las necesidades de diversas facciones de la
sociedad. Propongo entonces usar un juego de significaciones y significantes,
basándome inicialmente en una idea del pintor belga, René Magritte y mas
adelante en conceptos de Guillermo de Ockham. Este camino no es fortuito porque
se dirige al corazón de las nuevas
formas del discurso (sus significaciones y significantes), que penetraron
casi imperceptiblemente el corazón de la política, a través de argumentos
administrativistas, y consecuentemente de como concebir desde ella la realidad
socioeconómica.
René Magritte: Esta no es una Pipa:
En 1928, el pintor
surrealista belga René Magritte3/,
para responder a las críticas de los pintores "realistas" - quienes
decían que las obras de Magritte eran "no-reales" - les retrucó con su propia narrativa 4/. Pintó un cuadro que contenía una imagen perfectamente
fotográfica “real” de una pipa debajo de la cual decía "Esta no es una Pipa", titulándolo
A LA PERFIDIA DE LAS IMÁGENES 5/. Su
planteo era que aún tratándose de una imagen "real" 6/ de una pipa (en el esquema narrativo de los
pintores realistas de la época), seguía
siendo sólo una re-presentación de la misma. Así, la perfidia de la supuesta verdad estética de los
"realistas", quedó expuesta (como diciendo, vean lo que dicen estos
cuenteros), mostrándoles que aún las representaciones más perfectas no reproducen
a la realidad, y que todo depende del esquema narrativo adoptado y transmitido
al sujeto observador. Además Magritte
demostró que a los que dominan el sistema de re-presentación narrativo no les
gusta que otra estructura de simbolización demuestre su desnudez y de allí su
vacío.
Con su chanza
Magritte también señaló que la realidad
puede ser dominada por la MIRADA 7/
de quien controla la producción de la re-presentación y no por la mirada de
quien pasivamente se deja consumir por la re-presentación. Frente a tal
situación, la usual queja de que ciertos medios no entienden, o tergiversan,
los mensajes políticos de posición progresista, es absolutamente inefectiva,
como lo es también creer que la presencia de algún creador de imagen 8/ (muchas
veces amigos de los enemigos, o sea del
Otro) es suficiente. Por el contrario, el discurso alternativo,
constituido por tropos reveladores no puede surgir de un creador de imagen,
debe emerger de la denuncia de las inconsistencias entre realidad re-presentada
y REALIDAD como ACTO social inapelable 9/, inconsistencias que generen nuevas
narrativas que pueden constituir un andamiaje de apoyo para actos políticos
socialmente transformadores. 10/
Se ve aquí cómo la
aparentemente trivial chanza de Magritte puede contribuir a abrir una ventana
para iluminar el camino de esta nueva etapa de la relativamente reciente
aventura de la relación estado/sociedad, para salir - al decir de Pagina 12 en
1999 - de la actual encerrona del pensamiento progresista y encontrar otro
paradigma, no el paradigma perdido; ya no vale la pena tratar de
re-encontrarlo.
Con Magritte se ve
que ya han aparecido rendijas para
penetrar la narrativa dominante. Queda evidente la desnudez de la
re-presentación realista, queda claro que el control de las formas de
re-presentación es un instrumento de dominación, se establece que el hecho de mirar una re-presentación determina
la percepción de quien cree que es al revés, y se hace evidente que los medios
solo son medios y que no cambian nada 1[1]/ solo
re-producen a la re-presentación que sostiene al sistema de dominación. La
validez del paradigma de Magritte no se reduce, pues, al objeto artístico. Se
extiende al campo de cómo se construyen en la sociedad los nombres de lo
simbólico, para entender que esa construcción es poder sobre manifestaciones
del arte, la realidad social contingente, la política, etc.. Un poder que así
constituye “lo otro” como el contexto de los sujetos obliga a que lo político
progresista, como deseo de poder hacer bien, la deba reconocer efectivamente
como una construcción a deconstruir sujetándola a la ética de la verdad para
acabar con la mentira. Con la verdad será una construcción vinculada a la
realidad del acto social, y no una vinculada a la falsa realidad de un sistema
de intereses de dominio.
Si esta incursión
no convencional parece tortuosa lo lamento. Pero considero que puede abrir una
entrada no convencional a la
verdaderamente tortuosa encrucijada actual de la cuestión estado/sociedad, y que además es urgente encontrar
un atajo creativo ya, porque queda poco tiempo disponible para innovar. Tratar
de mejorar las cosas con el engendro conceptual actual a cuestas llevará
seguramente a una nueva derrota de las
fuerzas progresistas.
René Magritte: Paradoja - La Construcción de Vacíos y el Resto que Excluyen
En el párrafo
precedente hablé de un poder que constituye “lo otro” como el contexto de los
sujetos. Cabe ahora indagar sobre la naturaleza de este “lo otro” y cómo moldea a los otros, los
sujetos. ¿Los moldea como sujetos atados - como una mosca en una telaraña - o
les crea espacios adaptativos para SUJETOS abiertos a su potencia interior -
como una mariposa en un jardín? Para contestar, debemos analizar la naturaleza
de ese contexto construido por la narrativa y su discurso, que puede ser un
molde y de allí una trampa, o puede ser un “juego para armar”, y de allí un
espacio de creación. La naturaleza del molde es ser un espacio vacío a la
espera de algo a ser moldeado. El “juego para armar” es un conjunto de
elementos que se adaptan a la necesidad del armador. El molde es LA
re-presentación, los elementos del “juego” son arquitecturables que constituyen
la posibilidad de re-presentaciones alternativas. Universos cerrados versus universos
abiertos.
La trampa de los
universos cerrados, los moldes, que ha logrado imponer la narrativa del modelo,
es que se proponen como espacios de liberación [1]2/,
pero en realidad son espacios más complejos dependiendo desde donde se miren.
Desde la mirada de quien esta adentro de estos espacios, son de sujeción, para
atar a los sujetos - lo real social - y
son de liberación para soltar a los objetos - las fuerzas de la producción.
Pero mirados desde afuera, desde una perspectiva no dominada por ellos, estos
espacios o universos molde son sobre todo espacios vacíos porque la visión de
la producción globalizadora necesita de tábulas rasas, necesita imponer sus
reglas a los sujetos para generar sus objetos. Pero, es imperativo que ningún
sujeto vea estos vacíos, se caería la máscara y se vería al rey desnudo. Entonces se crean vacíos funcionales PARA
ALGUNOS, y para mantener el cuento de las ventajas del modelo, el discurso
dominante los re-presenta como llenos
de posibilidades PARA TODOS, pero no
por ello dejan de ser vacíos, para quien las mire de afuera con actitud
crítica.
Es obvio que ahora
o desistimos frente al abismo del vacío, o persistimos para mirar “desde
afuera”, debiendo asumir que esta exploración llevará a la investigación de un
conjunto vacío, de lo que no existe - y
que nos tendremos que aguantar que nos digan que es una investigación absurda y
que no nos acepten en las academias.
Aquí persistiré, pero para
evitar la sensación del absurdo,
comenzaré por analizar los vacíos más obvios y principales, los primeros
entre los vacíos, los vacíos madre de todos los vacíos, los vacíos con los
cuales nos “moldearon” las relaciones de producción: el mercadón y el
denominado “mercado”.
El mercadón esta
constituido como un vacío de vacíos, es el marcado de los mercados, es la
globalización. La prueba de que es un vacío es doble: primero porque si no lo
fuera no podría trascender la geografía, la sociedad y la legalidad del mundo
como lo hace: segundo porque solo existe en el espacio virtual del mundo de la
información y la estadística.
Sin embargo aunque
sea un vacío para los que pierden, existe como un potencial a llenar para los
que ganan, y es una prueba fundamental de la validez de la tesis de esta parte del trabajo: toda narrativa
construye realidades que son ocupadas y defendidas por quienes las crean –
aunque sean soros[etes]. En este caso los símbolos de la narrativa del modelo,
y su consecuente discurso dominante,
son producto del poder narrativo de los globalizadores[1]3/.
Pero, desde la perspectiva de uno de los elementos fundamentales de la
narrativa alternativa, el estado, este gran vacío globalizador tiene un efecto especial: no une a
los estados entre sí 14/ los separa más; pero más importante, el mercadón
globalizado constituye un insólito espacio ausente entre los
estados, que los debilita desde afuera, pues actúa contra la sociedad nacional
como si fuera el estado nacional generando cambios en la estructura de las
relaciones sociales nacionales [1]5/.
Reconoce como uno de sus peores enemigos a organizaciones como la ONU, por
eso tiene que crear una especie de supraestado judicial, la WTO (OMC), para
proteger su original ilegalidad moral (que si no nos cuidamos vendrá acompañada
por la alegremente recibida propuesta del ALCA, con la honorable excepción de
Brasil).
Para completar las
tábulas rasas, el mercadón se debe constituir en mercado como espacio vacío
presente dentro de los estados, introduciendo la mano invisible justo en el
ESTADO, la institución que la sociedad había creado para hacer que esa mano
fuera visible, así es como si en un cine desapareciera el telón ¡no se ve nada!
Este mercado es el otro gran vacío (intelectual y real) [1]6/
y como tal, en su función de virus, es la consumación del consumo del estado
iniciado por el mercadón, quedando un estado consuntivo (tísico).
La combinación de
mercadón y mercado, de vacío externo con vacío interno, constituye una insólita
construcción: un vacío multiplicado por otro vacío, creando así el DOBLE VACÍO
o agujero al cuadrado, un espacio expectante para unos y asustante para otros,
un Atlas inexistente que por eso NO sostiene al Mundo sobre sus hombros. Es al
revés, el mundo sostiene a Atlas. Y así quedan los sobrantes, u otros restos,
los “antiguos mercados”, aquellas cosas que antes llamábamos mercados internos,
mercados regionales y locales, etc.
¿Y, que pasa con
el sujeto (el verdadero objeto de la política) en este vacío? Los que conocen
el vacío (los más vivos, los más oportunistas, los más informados), los sueltos,
llenan al vacío expectante (que en realidad es una nueva geografía virtual para
colonizar – un nuevo Nuevo Mundo), con sus intereses, acompañados por la
estética estatal de los realistas nativos, o nuevos “orejudos”, aquellos que a pesar de no haber ninguna pipa
a la vista, siguen insistiendo “esto es una pipa”. Mientras tanto, los sujetados
o atrapados por el molde, se quedan en el espacio vacío del acto negativo, la
pérdida de sus intereses: la pobreza
[1]7/, sin ESTADO.
Pero lo peor de todo esto es que ambos vacíos (y su función imaginaria social que los realiza en el discurso cotidiano elevados entre sí a la segunda potencia), escapan así al control público, se escapan de la ética y se escapan de los pobres. Estos últimos son el resto que deja a su paso la barrida del doble vacío: el real social sobrante como acto pasivo y descriptor central de la verdadera opacidad del modelo. Pero los pobres no están solos, están acompañados por otro resto, el estado sobrante.
Pero, cuidado, que
no se crea que el doble vacío dejó estos restos por falta de previsión, al
contrario estos restos son necesarios para alimentar la voracidad del doble
vacío: los pobres son necesarios para realizar la baja de costos de la fuerza
de trabajo; el estado sobrante es
necesario para garantizar que los primeros se porten bien y que además se
garantice la validez universal de la justicia y el libre flujo de
capitales. Esta situación me lleva a
ironizar sobre Magritte, seguramente aquí él diría ¿donde está la pipa? Porque
aquí no quedó objeto, solo quedaron nuevos objetivos a lograr para unos y
deseos huecos para otros.
La advertencia
resultante para los que asumen que lo político debe sustentarse ante todo en la
ética, en la verdad, es que este doble juego de vacíos/agujeros virales (extra
e intra-estado), obliga a asumir una visión critica y radicalmente alternativa
de la relación estado/sociedad: un nuevo paradigma que irónicamente deberá
partir del cero y el resto. Tal
visión debe no solo penetrar [1]8/ el
lenguaje cotidiano- para revelar sus mentiras - sino también debe contribuir a
la construcción de instrumentos de acción alternativos, sin los cuales los
nuevos discursos políticos se esfumarán en palabras vacías (porque parten del
vacío), que se acumularán en el tacho de basura del resto de estado heredado.
Siguiendo la senda
abierta por Magritte en el arte, ahora políticamente debemos reconocer la
existencia de este vacío creado
(lenguaje facturado) y convertir el “esta no es una pipa” de Magritte, para
poder decir: “aquí ni siquiera quedó la
pipa”, entonces deberemos decir este no es un estado, pero agregando “esta no
es una sociedad”, sólo nos han dejado dos dibujos. Pero ahora lo podremos
decir con alguna propiedad intelectual, no como se dijo el 1 de mayo del 2000.
Establecida tal linea de base, podremos tratar de
revelar los verdaderos contenidos de este doble vacío y así deconstruir el anti-estado que estructuró. Este es un estado
mas parecido a la anti-materia, que sirve bien al actual “régimen”, porque se
basa en la intersección de nuestros dos vacíos (dos no-significados: donde
hacia afuera todo esta determinado - globalizado - y hacia adentro nada esta determinado – mercado - para poder
hacerle frente al afuera), a los cuales ese “régimen” le da la significación
que quiere en el momento oportuno y consiguientemente los otros (la oposición)
siempre llegan tarde.[1]9/
Esto es peor que la ruleta en un casino, el casino tiene reglas de juego. Acá
cambian las reglas cada vez que se pone una ficha. Y en el caso extremo hasta
los que ponen las fichas son obligados a cambiar las reglas que luego los
arruinarán.
Nótese entonces el
dilema de una oposición que quiere encontrar una traslación metafórica (como la
de Magritte) que le permita confrontar el discurso político dominante. Al
buscar la punta del ovillo metafórico se encuentra con que los vacíos
(concebidos e impuestos como tales) constituyen, insólitamente, un fenómeno
invisible, tan separado de la dimensión visual perceptible (que le permitió a
Magritte constituir su chanza metafórica contestataria) que la chanza se le
escapa, porque ni siquiera la ve, está en un punto ciego.
Ante esta
re-presentación de la infraestructura económica de lo real social por un doble
vacío (constituido por el producto imposible: 0 x 0 = 0 = desde hace unos días
a “déficit cero” = entonces a “estado cero”), la sociedad solo ve lo que se
describe y existe en las palabras del discurso del modelo. En términos visuales
esta sociedad está ciega (como también lo estaría Magritte), porque está
situada frente a la antimateria de “la pipa”, o sea frente a la “anti-pipa“ y
entonces pega golpes en el “vacío”.
Estamos
conviviendo con un estado anti-estado
20/ y a una sociedad anti-sociedad 2[1]/:
realidades, estas sí, terribles porque están introducidas y son corrientemente
aceptadas en el discurso público 22/, como si fueran parte de la
naturaleza de las cosas. Ante tanta vacuidad, es entonces muy difícil construir
la metáfora traslativa (la chanza) que permita abrir otra ventana.23/ Si se
persiste en mirar por la misma ventana, la política de oposición se queda en un
enfoque de simetría opuesta y, como tal, sigue atada al espejo del modelo.
Por eso, frente a
la totalidad de este agujero, que por consiguiente es fundamentalmente
autoritario, debemos volver a insistir en que solo después de revelar
cotidianamente las entrañas ideológicas de tales frankensteins
institucionales24/, se podrán construir nuevas re-presentaciones (nuevos
símbolos, discursos e instrumentos) de estado y sociedad, a las cuales se
podrán amarrar las nuevas propuestas y acciones políticas. Solo pensando así,
“ab initio”, se podrán formular nuevos paradigmas, nuevos futuros posibles
expresados en nuevos campos de interacción, entre las personas, las
comunidades, la sociedad y el estado. Solo así se materializarán los nuevos espacios cívicos insinuados, pero
aun "no constituidos”, por la Nueva Constitución.
René Magritte y Guillermo de Ockham: Signos Estéticos y Símbolos Éticos
Magritte, con su
hábil inversión de los términos del debate sobre la esencia del arte y el
valor social de su contenido estético, demostró la mentira del "realismo"
en el campo del arte plástico. Trasladando su estrategia al campo de lo
político podemos encontrar otra esencia, la que reside en el valor social del contenido ético de lo político
(lo verdadero y lo justo en los actos sociales). Tal hallazgo permitirá
efectuar otra traslación metafórica para hacerle un enroque al
"realismo" globalizador en la
cuestión del estado y la sociedad.
Ello requiere
comenzar desenmascarando otra
mentira, otra “treta”. 25/ Esta
reside en que lo que la narrativa y su discurso transmiten como
"real" sobre estado y sociedad es una forma post-moderna del viejo
truco del "realismo filosófico" medieval 26/: la imposición del principio de que las palabras, los universales,
son la realidad 27/ - para sus víctimas, un lobo disfrazado de oveja. Este Lobo usas las palabras para penetrar lo real y de allí
describir la realidad, pero tramposamente solo describe aquella parte de la
realidad que los significantes (las palabras) elegidos por el Lobo permiten
encontrar en lo real.28/ He aquí la treta, las palabras determinan lo “real”
significado, sobre todo en el campo de lo social. Esto lo saben muy los
Rupert Murdochs y los Ted Turners de este mundo. Son los realizadores del
“contenido” inexistente de los vacíos mencionados, la información hiper-real
que manejan materializa, mágicamente, el “resto” que les falta a los sujetos
sociales cuando los chupa el vacío creado entre estados y dentro del estado.
Para el primer
operativo rescate, donde se descubrieron dos vacíos, mi apoyo argumental fue
una metáfora del mundo de los signos como base para establecer símbolos, que
permitió desenmascarar dos vacíos. Para este
“operativo rescate”,
el apoyo se encuentra en el mundo de los símbolos, un mundo donde se
pueden encontrar otros vacíos generados por el “modelo”, los de los contenidos
éticos de lo político. Esto significa entrar aun más en el mundo de la palabra,
del nombrar, de un nuevo poder político, para lo cual el salto tangencial
metafórico (la traslación) se dirige ya no al universo del arte plástico, pero
al de lo símbolos del discurso social, los instrumentos fundamentales de lo
político.
Esta segunda
“traslación” o inmersión lateral, no se afirma entonces en el debate de la re-presentación estética, se
afirma en el debate de la re-presentación simbólica de lo hablado. Un debate
muy antiguo pero recurrente entre re-presentantes de dos visiones de la
relación entre las palabras o universales y
la “realidad” contingente. En
este caso, el rol del “Magritte” de esta parte del cuento de las
“traslaciones”, lo ocupa otro contestatario más antiguo: Guillermo de Ockham,
filósofo franciscano inglés “nominalista” del siglo XIV. Se verá mas adelante que esta referencia,
como la de Magritte, no está tan “por las ramas” como inicialmente se podría
suponer. 29/
Pero Ockham, no
sólo contribuye a la inicial referencia al juego de palabras de Magritte
sobre el "realismo" en el arte para enfrentar a los espejos de la
falsa re-presentación. Ockham es pertinente,
además, porque lleva directamente al tema de la narrativa en sí y de su
contenido, como líder nominalista de su tiempo.30/
En el espacio
discursivo del medioevo tardío, el objetivo del “realismo” de los dominadores
de tal discurso se instalaba en el
campo propio del espacio narrativo de la Fe, dejando un resquicio abierto para
la aparición de la ciencia (y de un Guillermo de Ockham) como campo da la “no
Fe”.
Tristemente, hoy el realismo dominante reclama ser el
campo de la Fe y de la ciencia, y no deja ningún resquicio para su penetración por una
“traslación metafórica”. Este realismo, cumple el rol inverso pero
dialécticamente necesario del realismo que creó los dobles vacíos. Aquí, el realismo globalizador logra una
conflación entre fe y ciencia, creando así la inversa del vacío: la
obturación.
La obturación,
también impide la penetración de los vacíos desde el discurso académico
dominante (el discursivismo por el discursivismo, post-moderno, que hasta
confunde a políticos progresistas quienes con buenas intenciones respetan los
títulos académicos externos) y obliga a los contestatarios, si quieren tener
algún éxito, a tener que cambiar las condiciones mismas del discurso en el
campo de lo real social, pues la el discurso “científico” 3[1]/
dominante no tiene (ni quiere tener) significantes apropiados, ni quienes las
representen. 32/
Hoy entonces el
objetivo de los neo-realistas es claramente pérfido, ya que es crear un
“obturador” que conduzca a la pérdida del contenido real y ético 33/ de lo
político como contexto del acto social positivo. Pero además, tal “obturador” no
solo es pasivo, es sobre todo un
obturador activo porque para completar su cometido y evitar cualquier apertura
de la percepción de lo real social, no solo cierra el propio campo del discurso
descriptivo, sino que también desnaturaliza el trampolín ético que podría crear
una apertura. Logra este cometido encerrando a la ética dentro un discurso
casi “estético” donde el debate se
concentra en la lógica formal del argumento en sí y no en la naturaleza del
acto ético, separando su discurso del
real social cuyo fundamento moral la ética debería cuestionar.
Así lo real social
se transforma en un objeto de observación neutral. Una foto, un “dibujo” o en
el mejor de los casos un vídeo de CNN, son suficientes para mostrar y al mismo
tiempo esconder al real social 34/ Tal “re-presentación”
es “la pipa” de los realistas, que atacó Magritte, pero ahora no solo se
distorsiona lo estético, se distorsiona lo ético, reduciéndolo a un sistema de
signos, destruyendo el contenido
simbólico y por consiguiente la palabra, el discurso y la narrativa
alternativas. La trampa es casi perfecta, no solo porque es difícil de
ver/percibir, sino porque además tergiversa los universos. “Cruzando” lo
estético con lo ético, produce una quimera estético-ética que para el incauto
“es” la realidad y “es” la verdad, un universo intersección inconsistente (o
sea vacío también) que, como la
“verónica” del torero permite evitar el choque con el fondo de lo
estético-ético: el OBJETO y su ACTO. Esta relación objeto/acto está entonces
doblemente aislada: por un lado porque se lo obtura, por el otro porque si
falla la obturación y aparece, se expresa en un universo de re-presentacion
estética. Lo ético, que al fin hace al objeto, es además cercado por dos
“evasiones”: primero por el lado de su relativización (un “segual”
oficializado) o “efecto Castiñeira de Dios”,
y luego por el lado de su falsa
intelectualización, o efecto de reducción discursiva.
Vemos entonces que
lo real social se transforma en un juego de vacíos y que el instrumento de
posible revelación de estos vacíos se obtura y desnaturaliza. He aquí entonces
vacíos operativos por un lado y obturaciones intelectivas por el otro. El juego
de pinzas sobre la “oposición” es perfecto: no solo es difícil oponerse (el
vacío es como un flan), además es difícil definir a qué se opone (los valores
son “islas flotantes”).
Esta
desnaturalización de la ética de lo real y de la ética de la concepción moral
de lo real y su aparente aceptación como espacio discursivo por parte de la
oposición, permite que el régimen, que sigue gobernando, redoble la apuesta34/,
y le gane.
A esta altura,
ustedes se preguntarán “¿pero todo esto tiene algo que ver con la
gobernabilidad?” Bueno, en primer lugar no tiene nada que ver con la
“gobernabilidad” como término acuñado por Samuel Huntington y la Comisión
Trilateral en la décadas del ´70 y el ´80. Es más, podríamos encontrar los
males de hoy en ese concepto de gobernabilidad que se basaba en la búsqueda de
como sobrepasar la recesión mundial y la baja de rentabilidad del capital y al
mismo tiempo asegurar que el “exceso” de democracia no impidiera el éxito de
las estrategias de recuperación planteadas, hoy manifestadas en la
globalización. La gobernabilidad para nosotros es la posibilidad sustentable de
devolverle al estado su función de equilibrio entre los poderosos y los no
poderosos, en condiciones políticas que respeten la Constitución y que se basen
en relaciones internacionales de, todo tipo, no coloniales. Pero para realizar
esto, además de la acción política democrática, debemos también desembarazarnos
de las trampas discursivas que nos encierran. Me refiero a los “vacíos” y
“obturaciones” que he desarrollado aquí.
4.
EL ESTADO Y ALGUNOS PARÁMETROS DE DISEÑO
Aquí sigo algunos
argumentos del acápite precedente planteando ahora que un estado alternativo,
que sirva para algo (recordar el “…este Estado no sirve para nada…”), no
puede imaginarse solamente desde los parámetros conceptuales de la esfera económica
(la de los vacíos y las obturaciones) y que es necesario pensar sobre los
problemas de la esfera social desde otra forma de ver la realidad - otra
perspectiva – otro paradigma. Las consecuencias de no generar una acción
alternativa de gobierno en la esfera social, serán que se mantendrá al actual estado manco y sus
consecuencias en la sociedad y en las articulaciones políticas, aunque se sepa
que su transformación y reconstrucción en instrumento para el buen gobernar es
necesaria. [3]
En su reciente
libro “Actos de Resistencia: Contra la Tiranía del Mercado”, Pierre Bourdieu
hace referencia a las dos manos del Estado y al dilema político actual de los
partidos progresistas. En un esfuerzo metafórico, plantea que la mano izquierda
se ocuparía de la política social y la mano derecha de la política económica.
Si en estas condiciones la respuesta a los problemas sociales se reduce a la
disponibilidad de los recursos presupuestarios del estado, cuando la mano
izquierda pide recursos - para paliar las crisis sociales engendradas por la
política económica - la mano derecha no solo niega estos recursos, o argumenta
posponerlas hasta que "la situación económica se recupere" [4]
sino, a veces llega a insinuar [5] la
aplicación de la fuerza para reprimir los efectos de la angustia social y
mantener las variables económicas en su lugar - así, sigue en vigencia el
TINA/NOAY ( el “There is no alternative” de Margaret Thatcher o en criollo “no
hay otra alternativa”)
La situación que describe
Bourdieu constituye una trampa política
para fuerzas progresistas, porque a
medida que pasa el tiempo y sus discursos no se concilian con la realidad, la
población - como en esos juegos de "una los puntos" de los diarios
del domingo - va uniendo los puntos del dibujo de su situación, y se va
encontrando con una imagen parecida a la de antes, pero ahora con supuesta cara
simpática, sonriente y no corrupta que se desdibuja rápidamente (en el caso de
la Alianza, menos de 10 meses).
Bourdieu aclara que
la mano izquierda es la traza que han dejado las conquistas sociales en el estado. La mano derecha es la
traza del poder de control y de policía del estado para garantizar los
“derechos” del poder económico. Lo que se puede hacer con la mano derecha del
estado está claro y no es poco: con mejorar la regulación del sector privado y
de los monopolios naturales privatizados ya se avanzaría muchísimo, y si además
se cobrasen impuestos según el criterio "que pague mas el que más
puede", sin mencionar mayor inversión y empleo, estaríamos en el nirvana.
Pero estas cosas, aun cuando exitosas, llevarán tiempo y, mientras tanto, a la gente se le va la vida - y
esto los lleva a intuir que están frente a ese
estado manco. Nuestra acción debe tratar de volverlo ambidextro. Pero, no
lo podremos ni siquiera conceptualizar si seguimos absorbidos por las
concepciones y el discurso del paradigma de la esfera económica como si sus
contenidos fueran descriptores de toda
la realidad (ver el ya citado artículo de “Clarín” del 01-08-2001).
La Tradición Política Democrática y la Función Etica del
Estado
¿De
quienes se ocupan las dos manos del estado? Comencemos la respuesta
reconociendo que lo político no reside en el estado ni en el individuo, reside
en la sociedad civil, y en esa sociedad civil la tradición política democrática
reconoce (simplificando) dos tipos de actores. Los actores económicos
(empresarios, trabajadores, consumidores),
y los actores sociales que delegan su voluntad individual en el estado,
como ciudadanos. Esa tradición política establece que el rol del estado es
mantener los equilibrios entre los actores económicos y sociales "dada la
tendencia del mercado a crear inequidades" (Hegel) y define al campo de los actores económicos
como privado y al campo de los actores sociales, en cuanto ciudadanos, como
publico. Comencemos, entonces, volviendo a recordar lo que los últimos 20 años
de repliegue mundial de lo público por parte de lo privado han logrado hacernos
olvidar que al estado ético [6] le
corresponde regular lo privado y actuar positivamente en el campo de lo público.
Aquí
me dedicaré a sugerir algunas ideas sobre el cómo deberíamos actuar positivamente en bien de la
dimensión ciudadana o pública de la sociedad civil. Una tarea reconocida, pero no realizada en concepciones y actos
políticos que están impregnados por percepciones y propuestas condicionadas por
el paradigma económico neoliberal.
Paradigma para una Etica Pública del Estado
¿Que
espera el ciudadano del estado? ¡Espera que el estado se tome en serio lo que
le delegó! ¡Que el estado actúe de garante del bien común! Para el sentido
conceptual e instrumental de la problemática que nos ocupa debemos enfatizar
que entre las "cosas" que delegan los ciudadanos en el estado están
sus derechos como individuos, familias, comunidades, y organizaciones civiles:
salud; educación; seguridad económica, social y física; justicia, calidad
ambiental, derechos cívicos y humanos, etc.
Solo
si el estado materializa estos derechos en actos que realicen el discurso
político se los recuperará del submundo imaginario al cual los ha condenado el
paradigma económico ya que como no tienen precio no existen. Pero existirán y los volveremos a ver y
realizar si aplicamos otro paradigma
conceptual e instrumental para esta dimensión perdida de la acción del
estado.
¿Cómo
hacer esto asegurando que las manos del estado no se vuelvan a separar? ¿Con
qué cambio paradigmático volvemos a recuperar la mano izquierda y pública del
estado? Eso solo ocurrirá si logramos introducir dos cambios conceptuales que deben expresarse claramente en
nuestras palabras políticas. ¡Este cambio no es trivial porque cada palabra que decimos, partiendo
solo del discurso de la esfera económica, nos acorrala más porque pone limites
a la percepción del donde estamos y consiguientemente impide ver hacia adonde
debemos ir!
Primero, debemos distinguir claramente los campos de acción eficaz de los
paradigmas económicos sobre la problemática de lo privado, y de los paradigmas
sociales y su eficacia sobre lo público. Solo así
impediremos que la racionalidad instrumental de la primera continúe invadiendo
y tapando la racionalidad instrumental de la segunda. Una cosa son las
políticas para actores económicos y otra las políticas para ciudadanos. En los
últimos diez años se promovió la penetración total de las primeras por sobre
las segundas. Por ello, hoy cada vez que un ministro, secretario, subsecretario
habla, explícita o implícitamente, de
la necesidad de introducir practicas empresarias en el ámbito de los derechos
ciudadanos, sin más, continuará promoviendo la importación de más Caballos de
Troya y continuará cometiendo un error político y ético, por omisión.
Segundo, habiendo asumido que existen dos campos de
acción claramente diferenciados para el estado, debemos definir las
características conceptuales del paradigma de gestión del estado ético, en el
campo de los derechos ciudadanos. Aquí
se pueden abrir las siguientes consideraciones adicionales.
Todos
ya sabemos que la vieja estrategia del estado bienestar para paliar las
"inequidades del mercado", ya no es posible, a la antigua, en un país
"emergente" (antes le decíamos subdesarrollado). Esta estrategia
requiere un acuerdo político verdaderamente socialdemócrata donde los pudientes
pagan impuestos para que el estado los redistribuya en la forma de servicios
sociales. En Argentina no existen ni el acuerdo político, ni los excedentes
impositivos, ni un estado que se pueda ya encargar de distribuir servicios.
Pero, aunque hubiera recursos, esta estrategia ya no es posible porque en los
estados "industriales avanzados" el proyecto neoliberal ya se ha
ocupado de transformar la entrega de servicios sociales en otro negocio. Y,
nosotros, en una nueva versión de colonialismo ideológico, compramos este
proyecto bajo la guisa (para los "ciudadanos") de la eficiencia
empresaria y así lo tenemos instalado como “virus” en Argentina hace rato, vía
AFJPs, "prepagas", y otras tercerizaciones. También lo tenemos
instalado en la ideología de muchos de los proyectos de organismos
internacionales. Por ello, persistir en
este camino, aunque hubiera recursos, solo reforzaría la tendencia ya
mencionada de transformar todo en objeto
de mercado, lo cual, por la propia naturaleza de este, lleva a sistemas de
servicios inequitativos y desiguales, porque "descuenta" (conceptual
y económicamente) al sujeto
ciudadano.
Una alternativa,
que les propongo aquí para no seguir cayendo en el NOAY, es usar los mandatos y recursos presupuestarios y no presupuestarios
del estado para crear y operar "otro
mercado" construido entre estado, comunidades, ONGs, pequeñas
empresas, municipios, provincias y, porque no, grandes empresas que quieran
aportar recursos y conocimientos como bienes de uso. Un "mercado",
pero de intercambio de valores no
monetarios, pero monetizables desde el punto de vista de la contabilidad de los
recursos públicos y del análisis de costo/efectividad.
Sugiero este
concepto porque el “estado cero” es ineficaz para producir y entregar los
bienes y servicios tradicionales, y
también porque en la sociedad, como respuesta a su exclusión del estado,
ya han surgido "otros mercados" de actores que intercambian demandas
y ofertas de bienes y servicios (los que han encontrado en el trueque una forma
de lograr el intercambio de bienes de uso y entre, como diría Bourdieu, los que
han encontrado un nuevo mercado de lenguaje de poder, los piqueteros). Estos
"otros mercados", ayudados por el estado activo, permitirían crear un
espacio de intercambio directo de bienes y servicios que se adaptaría a la
forma de ser de los derechos ciudadanos. Sería un espacio sujeto de
contabilidad social que permita aplicar los beneficios instrumentales de un
mercado, sin sus distorsiones inequitativas, reemplazando competitividad por
colaboración.
La aplicación
política de este concepto le devolvería a todos los actores de este mercado su
función y lugar, reconstituyendo particularmente el federalismo
(nación/provincias y provincias/municipios), también obliterado por el aluvión
de la subsidiaridad, la privatización y la atomización social.
Al revertir las
negatividades del estado en función de otra práctica, tal como sugiero aquí, el estado comenzaría a servir para algo,
pues a través de iniciativas ejecutivas podrá articular una nueva relación
"estado/sociedad". Podría poner a disposición del ámbito público un
conjunto de ventajas legales, organizativas y administrativas que equilibren
las ventajas que se pusieron a disposición de una parte del ámbito privado en los
últimos diez años. Tal determinación política llevaría a la articulación de toda la fuerza creativa
social que el mercado neoliberal ha dejado de lado y que se encuentra,
expectante, precisamente en las instituciones sociales de lo público.
Pero, este estado
activo que contribuirá, con su fuerza legal y un nuevo estilo
organizativo/administrativo, a la creación y gestión de nuevos espacios de
intercambios sociales, requerirá otro
cambio conceptual fundamental, pues esta recuperada función ética pública
del estado ya no podría ser solo regulatoria (en el
mejor de los casos), debe ser realmente
ejecutiva, es decir verdaderamente administrador y no solamente emisor
consuetudinario de nuevas reglas económicas a la deriva del mercadón.
Habríamos así
usado el mandato electoral para estructurar un estado proactivo capaz de crear
las condiciones para la materialización de actos éticos. Este estado proactivo, con una
capacidad ejecutiva recuperada, podrá introducir mejoras sociales en los
tiempos reales de las vidas de los ciudadanos saltando por sobre los tiempos
abstractos a los que la prioridad económica somete lo social. El verdadero
reto es recuperar el tiempo de la vida en los hechos y no seguir dejando que
los hechos económicos sean los únicos determinantes de dicho tiempo: "en
el largo plazo estaremos todos muertos" (Keynes).
5.
ADMINISTRACIÓN COMO GESTIÓN EN TIEMPOS REALES PARA FINES
REALES
Aquí retomo a
“leitmotifs” de los acápites anteriores intentado darles contenidos concretos
en instrumentos y objetos de administración.
Una Fábula sobre el Organigrama o la “La Visión Tradicional de la Estructura
Administrativa del Estado”
Como señalara el
principio de estas notas una de las vías de penetración de la “reforma” fue a través
de conceptos de “administracion”. Aquí nos volvemos a encontrar con Magritte y
Ockham. Con Magritte, porque otra vez un dibujo no es reconocido por lo que es,
una re-presentación o sea un código de significantes, que como tal pertenece a
alguien quien en este caso es el que nos dibuja un organigrama y nos dice “esta
ES una pipa” (este es el estado y su administración). Con Ockham porque el
mismo dibujante no dice que las narrativas de misiones y funciones que contiene
este organigrama “son la realidad”, y la verdad del estado.
Aquí no me será
difícil probar cómo un instrumento aparentemente tan trivial es usado como
mecanismo de confusión.
¿Qué es este
organigrama, este sistema de notación, o ”dibujo”, a través del cual usualmente
se visualiza la organización administrativa del Estado? Mi respuesta es que su
uso y aplicación no son asuntos menores. Este dibujo es funcional a la visión
cuantitativa y a-valorativa del estado y su administración.
Para ciertas
organizaciones (las militares por ejemplo) el organigrama tiene, obviamente,
sus aspectos positivos como, por ejemplo, la estructuración clara del “mando”.
Para ello adopta tres parámetros que simplifican la comprensión de una
organización esencialmente vertical:
·
un campo descriptivo visual en el cual
se separan responsabilidades y
funciones;
·
un ordenamiento de estos campos por jerarquías de responsabilidad por
niveles;
·
líneas conectivas entre los dos
primeros que establecen agrupamientos de
características comunes en líneas funcionales, que son usualmente
sectoriales y analíticas siguiendo el modelo de organización tradicional del
conocimiento militar y de su aplicación (logística, producción, movilización,
etc.). Pero ¿qué pasa cuando se los aplica a temas como salud, educación,
comunidad?
Frente
a la enormidad del reto de reconstrucción del estado que debería encarar un
gobierno en “época de transición” (macroeconómica, política y social), cabe
preguntar, aunque sea brevemente, cuales son las limitaciones de esta visión,
que podríamos denominar “organigramática”, que se resume “visualmente” en
arboles de estructuras organizativas. Planteo, en respuesta, que contiene tres
características negativas que emergen de sus propios parámetros: separa,
verticaliza y agrupa. Pero, también implica un modelo de la realidad de tipo
“estatuido”, o sea formal y legal difícilmente adaptable a las formas de organización flexible que requieren las
nuevas funciones del estado. Así, separa funciones que no deberían ser separadas,
verticaliza jerarquías que no deberían serlo, y asocia por características
analíticas de objetos de conocimiento lo que debería ser asociado por
características de objetivos de acción
y de demanda de la sociedad.
Dada la imperativa necesidad de “encontrar” vías más efectivas para la solución
de la crisis gerencial que debe encararse desde el estado frente a la nueva
demanda social, quizás lo más significativo de esta visión “organigramática” es
que sus efectos sean tan ordenadores
que inhiben la posibilidad de ir, precisamente, al “encuentro” de esas
vías más efectivas, que deberían ser el objeto del buen gobierno.
Para ejemplificar, sugiero resumir estas características inhibitorias en
los siguientes conceptos, particularmente vinculadas a los “habitantes” del
organigrama y sus intereses:
·
Como reemplaza contenidos concretos por
abstracciones fáciles de asociar a los intereses de grupos externos a la
administración política del estado, facilita la introducción de dichos
intereses dentro de esta última bajo la apariencia de la normatividad pública.
·
Como “esconde” los orígenes del diseño
organizacional original y disocia sus funciones de las necesidades que las
crearon, facilita que las organizaciones se separen del tiempo y persistan
cuando estas funciones ya fenecieron.
·
Como no es expresiva de resultados sino
básicamente de las posiciones de quienes controlan los recursos que deberían
generarlos, facilita un alto grado de disfuncionalidad ejecutiva.
·
Porque es una abstracción seductora y
simultáneamente opera como asiento de poder,
facilita que los actos de sus “habitantes” no sean fácilmente
verificables y transparentes.
·
Como básicamente refleja los intereses
de quienes habitan la estructura (tanto funcionarios como “lobbies”) más que
los intereses de quienes deberían ser beneficiados por los productos que la
estructura debería generar, facilita procesos de separación entre oferta
pública y demanda social, originando demandas insatisfechas y desconfianza en
la sociedad respecto de los actos públicos.
·
Porque quiebra la esencial relación
presupuesto/acciones/productos/beneficios, que debería caracterizar a un estado
que responda a las criticas demandas sociales, contribuye a magnificar la
desconfianza mencionada y la mala asignación de recursos.
·
Porque prioriza la articulación
vertical lineal del mando, muy valida para operaciones cerradas (p.ej. acción
militar o líneas de producción fabril) pero inoperante para responder a
demandas emergentes y multisectoriales, contribuye a la balcanización del
accionar público e impide articulaciones creativas entre los recursos
disponibles.
En resumen, este
modelo de estructura promueve errores y dispersiones de esfuerzos en todas las
discusiones sobre políticas de reforma del estado porque transforma a esta en
un juego de quien corta/elimina la mayor cantidad de “cajas “ organizacionales,
bajo un falso supuesto de economías presupuestarias y lleva a un estilo de gerenciamiento que delimita contornos
disfuncionales de autoridad y no define
claramente los objetivos de esa autoridad respecto del destinatario de los
productos.
En síntesis, ubica la forma por sobre el contenido (el
“dibujo de la pipa” sobre “la pipa” –
Magritte - y las abstracciones analíticas sobre el concreto social – Ockham). Sin embargo, este breve análisis no demuestra la inutilidad del
organigrama, solo alerta sobre su lugar en la relacion forma/contenido. Hoy,
este substrato geológico formal heredado obliga al contenido nuevo a adaptarse
a una forma de administracion del estado que originalmente fuera desarrollada
para otros contenidos. Lo que queda claro es que ahora es necesario volver a partir de los contenidos para encontrar las
formas operativas de estado que mejor respondan a las características de los
mismos.
En esta línea de
pensamiento también es evidente que estos contenidos solo pueden definirse a
partir de los objetivos que la esfera política le fija el estado. Si se tratara
solamente de seguir la tesis del “estado cero”, continuar “reduciendo” al
estado en base a organigramas y presupuesto seria una visión legítima. Si como
debemos asumir, se trata de afirmar la tesis de un estado activo pero
fiscalmente responsable, debe partirse de otro universo de análisis. Este
comenzará desde los objetivos de un estado activo, definirá sus contenidos y
derivara las formas ejecutivas correspondientes, planteando un proceso de
transformaciones compatibles con la realidad ejecutiva existente.
Les sugiero que en
función de este ejemplo, se podrán derivar otros resultados analizando otros
instrumentos de “modernización”. Por ejemplo, eficiencia como reemplazo de
eficacia y efectividad, o gerencia por resultados cuando estos no solo no están
claramente definidos sino tampoco es clara la cadena causal de acciones para
llegar a ellos, o reemplazo de la palabra paciente por la palabra cliente en
los hospitales públicos, etc.
Instrumentos para
una Ética Pública del Estado:
Aquí propongo
demostrar brevemente la posibilidad instrumental de un estado que contribuya a reunir
sus recursos con los de la sociedad civil "qua" ciudadanía para
unificar y gerenciar las fuerzas dispersas de ambas. Tener que decir esto hoy
demuestra lo insólito de la indefensión conceptual en la cual nos encontramos.
Hemos aceptado que los capitales necesitan ciertas garantías e instrumentos
para su mejor asignación, pero nos resulta difícil aceptar que nos hemos
olvidado que la sociedad también necesita ciertas garantías operativas y
administrativas del estado para su mejor desempeño. Hemos sido inundados con
planteos y acciones instrumentales del mercado, a tal punto que han pasado a la
jerga de la calle. Frente a esto cabe preguntarnos ¿cuales son, entonces los
instrumentos para ese "otro mercado" de bienes y servicios ciudadanos
(que sugerí en el acápite 4) donde el estado debe tener un rol ejecutivo?
Para considerar
estos instrumentos, de inmediata
posibilidad de aplicación, propongo partir del reconocimiento del valor de
un espacio público de intercambio de bienes y servicios sociales como alternativa
a la vieja verticalidad burocrática del estado malestar. Propongo esta
construcción de un mercado ciudadano, sobre la base de la idea de que su
comportamiento sea funcionalmente similar al del mercado privado, pero inverso
a este en términos de sus fines, que en este caso serían de equidad social.
Resumiendo este concepto, si definimos al mercado privado como M, el mercado para los derechos
ciudadanos, debe comportarse como 1/M.
Es decir con las mismas cualidades que M
desde el punto de vista de la eficiencia operativa pero para fines inversos en
términos de su eficacia y efectividad social. En esta visión tipo "espejo
reconocido" del mercado neoliberal, podremos identificar instrumentos derivados de M pero para
eficiencias, eficacias y efectividades, derivadas de históricas nociones del
bien común, que contribuyan a mejorar la vida cotidiana desde ella misma, con
un estado "desensillado" y mas cercano al ciudadano.
Crear bordes de legalidad legítima para el mercado
ciudadano (y no solo bordes para el espacio
económico):
Como el estado
generó, en el último decenio, todo un conjunto de nuevos bordes legales para el espacio de transacciones de actores
económicos, ahora le tocará generar bordes legales para crear y proteger un
mercado para los derechos ciudadanos
que el mercado privado dejó de lado. El estado activo debe generar los bordes y
condiciones para sostener el procesamiento de transacciones no económicas y
preservar espacios sociales afuera del mercado tercerizado.
Para ello, debemos
aprovechar mejor la legislación existente y generar nueva legislación para
repetir lo que ha hecho el estado en pos de garantizar los espacios del
capital. Esto puede parecer un concepto abstracto pero se refiere a la
legislación que define y regula el funcionamiento de las instituciones no
económicas de la sociedad civil y de las instituciones económicas que quieran
contribuir al mercado ciudadano.
En concreto nos referimos a mejorar el funcionamiento de todas las organizaciones de la sociedad civil sin fines de lucro o con interés de colaboración del ámbito económico: cooperadoras escolares, organizaciones barriales, clubes de barrio, ONGs, asociaciones de mujeres, institutos de investigación, centros de estudios, empresas, etc. Por el lado del ámbito económico se pueden también introducir innovaciones en el régimen impositivo para los contribuyentes que quieran destinar parte de sus ingresos, o parte del tiempo de trabajo de sus empleados, en el caso de empresas grandes, a los sectores sociales. También se debe definir con mas precisión legal la naturaleza de la producción de bienes y servicios sin fines de lucro y la modalidad de su valoración y reglas de intercambio. Esta tarea no es fácil, pero no es imposible y habría que empezarla ya.
Crear una mano
visible (y no solo rendirle pleitesía a la mano invisible):
En vez de seguir
introduciendo la mano invisible en el aparato del estado hay que aprovechar al
aparato administrativo del estado para crear una mano visible que contribuya a
regular transacciones entre ofertas y demandas de bienes y servicios sociales.
Tampoco sigamos desgajando mas pedazos de esta capacidad gestionaria por la vía
de la tercerización. Aquí estoy hablando, entre otras cosas, del funcionamiento
del Gabinete para atender la penuria social. No es tal o cual ministro, según
el sector quien va a resolver el problema, ni tampoco se va a resolver el
problema cambiando de ministro. ¿Porque? Primero, porque los problemas sociales
no tienen sector, son transectoriales y tratarlos sectorialmente conduce a la
entrega de "cajas" de un tipo u de otro. Segundo, porque este esfuerzo requiere un gabinete
ejecutivo que asuma de nuevo el viejo rol de generar estrategias, programar y
planificar acciones y hacer ejecutar proyectos
pero, juntamente con otras instituciones del estado y las instituciones
publicas de la sociedad civil.
Volver a reconocer la existencia de bienes y servicios de
uso (además de
bienes y servicios de cambio):
El mercado privado
se realiza a través de transacciones de bienes de cambio cuyo correlato común
es el valor monetario o dinero. La
propuesta que hago aquí es asumir que en el "mercado público" que
proponemos, las transacciones serán de bienes y servicios, cuyo correlato
administrativo sería una contabilidad de costo/oportunidad social. Este sistema de transacciones del lado de la
demanda, se basaría en indicadores
de negatividades, o sea de lo que
pierde la Nación si no se hace algo para transformar negatividad en
positividad. Pensemos: ¿Cuánto valor negativo tiene la mortalidad infantil?
¿Cuánto valor negativo tiene un niño que no se educa? ¿Cuál es el valor
negativo de permitir que se vendan tierras urbanizables en zonas que se saben
inundables? ¿Qué valor se pierde cuando tierras fiscales cercanas a un
municipio no son usadas por el usufructuario original, quedando yermas? La oferta de este sistema de transacciones
seria el sistema de positividades,
hoy subyacente en el estado y en las fuerzas propias del ámbito público,
constituido por bienes y servicios: legales, de zonificación municipal para
preservar derechos ambientales, de mejor administración municipal, de mejor
capacidad gestionaria de ONGs, de mejor gestión de hospitales y escuelas, etc.
Si los recursos tradicionales económicos son capital/tierra/trabajo en el mercado
ciudadano sus equivalentes serian organización/recursos/personal. Este mercado
permitiría importar métodos de gestión empresaria (que así cambiarán de
naturaleza) pero para que liberen y
mejoren el uso de los recursos no monetarios del estado y la sociedad,
transformando una realidad de quejas expectantes en una fuerza liberada para
crear soluciones.
Reconocer al
concepto de "proyecto" como la unidad ejecutiva del mercado público (como correlato del concepto de "empresa" como unidad ejecutiva
en el mercado privado)
La entidad
organizadora de los factores de producción en el mercado privado es la
empresa. El estado no tiene una unidad
modular, y común a todos los sectores, para organizar sus procesos de producción
y entrega de bienes y servicios ciudadanos. Por ello no podemos coordinar
esfuerzos dado que todos los sistemas y estructuras organizativas están
definidas verticalmente en función de poderes interministeriales y resultados
únicos en la cúspide de cada línea vertical - "las paralelas no se
tocan" - y así terminamos, como ya señalé, en los equivalentes de las
tristes "cajas" o "bolsas" con sistemas de entrega que no
funcionan e inevitablemente se politizan. [7]
El gobierno, las
provincias, los municipios y las instituciones sin fines de lucro de la
sociedad civil deben estructurar sus acciones por la vía de proyectos con
productos, resultados y fines verificables en términos de eficiencia en el uso
de recursos, eficacia en la entrega de productos y efectividad en los
resultados logrados en el ámbito de los ciudadanos beneficiados. Esta parece
una tarea fácil porque todo el mundo “sabe” de proyectos, pero en la realidad
la mayoría de los así llamados proyectos carecen de estructuras de medios/fines
claras, lo cual impide su ejecución eficiente y la generación de resultados
verificables, eficaces y efectivos.
Usar un lenguaje adecuado a la "forma de ser"
de la realidad social (y no solo un lenguaje anclado en el
paradigma económico)
Algunos
bien intencionados ejemplos de "dichos” de funcionarios huelgan como
demostración de la necesidad de un cambio de lenguaje como expresión de haberse
reconocido que lo social implica hablar desde el lenguaje de otra forma de ser
de la realidad que es responsabilidad del estado. En estos ejemplos el "sin" denota la falta del
"otro lenguaje", el de la esfera de lo no solamente económico:
Hablar
de gestión por resultados y de la evaluación de los funcionarios
políticos sin definir dichos
resultados ni la cuestión de "solidaridad de gabinete" que crea las
condiciones de producción necesaria para medir resultados.
Hablar
de evaluar personal sin
definir los resultados esperados y las condiciones contextuales para su logro.
Hablar
de una encuesta de atención al publico sin definir que hay detrás de la atención en el mostrador.
En el
sector salud, hablar de cliente en vez de paciente o hablar de competitividad
entre médicos sin definir el rol
de la medicina social.
Proponer
la reducción de personal en el
estado sin preguntarse que produce
ese personal, qué dejarán de producir y/o que deberían producir los
funcionarios a retirar, si hubiera políticas adecuadas de estado y sus
supervisores supieran instruirlos para ello.
Hablar
de la refundación del estado sin
definir de que parte del estado se esta hablando y para qué se lo va a
refundar.
Decir
que lo que ha impedido la instalación exitosa del verdadero capitalismo de
libre mercado en la Argentina es la corrupción, o decir que la corrupción ha
impedido el desarrollo e incrementado la pobreza sin identificar el espacio que la concepción neoliberal del estado
dejó, para que esto ocurriera.
Aquí,
cuidado, si seguimos así, el pasado seguirá sobrevolando a cualquier gobierno
esperando aterrizar de nuevo. Por
ejemplo, en el último caso que menciono, no olvidemos que en los EEUU hay mucha
regulación y control de corrupción, pero los datos indican que la distancia
entre los ricos y los no ricos sigue creciendo - recreando lo que el político
británico Benjamin Disraeli llamara en el siglo pasado, un estado "con dos naciones". [8]
Hay "algo podrido en el reino de Dinamarca" y no es solo la
corrupción. También esta "podrida" la percepción de la realidad
limitada por las ojeras de lo "privado", que nos lleva a ciertas
cegueras políticas. Seguir con el discurso "privado" dominante
conducirá a que todo sea convertido en empresa - hasta la nueva Ley de Defensa
les asigna atribuciones "empresarias" a las FFAA, incluyendo la
enajenación de tierras fiscales que nunca les pertenecieron, salvo en
usufructo. Así, sin cambiar el discurso, cada argentino será una empresa, como
tal negociará sus condiciones de trabajo individualmente, generará su pensión
privada, financiará su "prepaga", etc. En este "mundo
feliz" lo público habrá desaparecido y todo será privado (salvo la
capacidad de control y represión). Solo es necesario hablar con los hijos de
los amigos para ver como reina el empleo "temporario".
Intranet e Internet como "plaza"
del mercado ciudadano (en vez de suponer que la
supuesta racionalidad del acceso a la información del mercado privado [9]
se extiende a otros universos como lo suponemos de sus otros instrumentos)
No puede existir
un mercado sin lo que Adam Smith llamara la "plaza", ese espacio legalmente garantizado por el estado
(o el poder local de un sistema feudal), donde compradores y vendedores pueden
ver y comparar bienes y precios. El mercado ciudadano también requiere su plaza. Hace 10, o hasta 5 años, pensar
en la constitución de tal plaza para
que necesitados y proveedores intercambien bienes y servicios no monetarios,
era imposible. Hoy esta idea, que propusiera en 1970 uno de los genios de la
informática (Ambrose Beard), es factible. Hoy ya existen las condiciones de
conexión, de maquinas, de programas de procesamiento, de plataformas y de
programas de seguimiento de transacciones, para hacer que la plaza pública sea una realidad
tecnológica y práctica. El mayor problema aquí vuelve a ser el reconocimiento
del problema y la decisión política, y de coordinación de Gabinete, para que
también sea factible administrativamente. Pronto podríamos tener en operación
los principios de un <www.otromercado.gov.ar> que realice
la plaza de intercambios
estado/estado [10],
estado/ciudadanos, ciudadanos/ciudadanos.
Usar el concepto de transparencia, pero al revés, desde el mercado ciudadano
Desde la sociedad
civil contribuir a promover por la vía de organismos de derechos humanos y de
derechos al consumidor, estudios que permitan internacionalizar, en las cortes
de los países sede de las grandes empresas y bancos con intereses en Argentina,
juicios por violación de reglas anti-monopólicas que afectan los mencionados
derechos. Esta seria una buena forma de hacer globalización al revés. Me
refiero por ejemplo a que en el caso de contratos de concesión de servicios
públicos haya cláusulas que atan los precios internos de los productos a la
inflación en terceros países. Seria interesante ver como reaccionan los
“globalizadores” a esta aplicación de las reglas del mercado según Adam Smith,
y no según las reglas de monopolio.
*
EL autor es
Arquitecto, UBA, 1962, y "Master" en Desarrollo Urbano y Regional,
Universidad de Inglaterra Central, Birmingham, 1965; fue profesor titular de la
Universidad Nacional del Nordeste, 1966-1972;
funcionario de la OEA, Brasil, 1973-1974; Director de la Carrera de
Geografía de la UBA, 1974; Director del Instituto de Servicios para el
Ordenamiento Territorial, Rectorado, UBA, 1974; afiliado de la UCR, Comité Olivos, 1974; consultor FLACSO, UNEP, UNESCO,
FAO, 1975-1976; investigador visitante del Instituto de Ciencias Sociales de La
Haya, Holanda, 1976; funcionario de
UNESCO, París, 1977; funcionario de
OEA, Washington, 1978-1985; Subsecretario de Reforma Administrativa, Secretaría
de la Función Pública, Gobierno Nacional, 1986-1989; funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),
Washington, 1990-1999. Actualmente consultor internacional en metodologías de
diseño, gerencia y evaluación de proyectos de desarrollo. Residente en
Bethesda, Maryland, USA. Direcciones: email richarby@ msn.com, fax 301 365
6672, teléfono 301 365 6671. Se apreciarán reacciones y comentarios.
[1]
Este fenómeno se describe claramente en un dicho popular
ingles de la época: “The law locks up the man or woman/Who steals a goose from
off the common/Yet lets the greater felon loose/Who steals the common from the
goose.” En traduccion literal: La ley encierra al ciudadano/Que roba un ganso
de la comuna/ Pero deja suelto al mas
ladrón/ Que deja al ganso sin comuna. O, en nuestra jerga popular “ley penal
p’al pobre, ley comercial p’al rico”
[2] Recordemos a la petulante ex-primera ministro de Nueva Zelanda, quien en
una semana formuló una propuesta de reforma del estado argentino. Hoy este país
ha dado marcha atrás en sus políticas neoliberales.
3 René Magritte (1898-1967), militante socialista marxista y luego duro
crítico externo del Partido Comunista, pues creía que este había adoptado
acríticamente la narrativa dominante burguesa capitalista, basada en el
esencialismo y el determinismo. Su crítica al esencialismo se basó en su
rechazo de que las imágenes y las palabras tienen significados fijos (los
creados e impuestos por el capital y su burguesía). Su crítica al determinismo se basó en la idea de que si se
asumía que una causa producía un solo efecto, la historia se cerraba, sobre
todo si los marxistas también asumían el determinismo burgués en su propio
modelo (cf, Richard Wolff, “Magritte: A Painter Brushes with
Overdetermination”, en Rethinking Marxism, Vol 8, No1 [1995]. Al autor de este
documento le resultó simpático descubrir que su uso de Magritte en 1994 - ver
pié de página No. 18 - coincidía con la de otros autores. A través de Wolff, este autor también
descubrió que en 1983, Michel Foucault, le había dedicado a Magritte un trabajo
titulado, precisamente, “Esta no es una Pipa”).
4 Único retruque que vale, porque parte desde el baluarte de OTRA narrativa.
5 Así se podría sugerir que el PEN (enero, 1998) quiso hacer con la ESMA un Magritte al revés: pintar un cuadro de un
mástil, portando la bandera Argentina dentro de un parque, debajo escribir
“Esta no es la ESMA” y ponerle como
titulo “La Moralidad de la Unión Nacional”.
8 Los lingüistas modernos parten de considerar que la noción de vacío en lo
real es una creación de los significantes (las palabras), que hiladas en
cadenas producen significados. Pero los significantes no describen la realidad, penetran lo real para estructurar la realidad (cf. Jacques Alain
Miller en “Lacan and the Subject of Language”,pp. 33 y 34, Routledge,
Londres ,1991). De ahí uno de los fundamentos de este trabajo.
7 Este
concepto originalmente metafórico en el campo de la lingüística y el
psicoanálisis ha encontrado su realización en el televisor: QUE MIRA al que mira y lo domina.
[3]Así la política se queda en imagen y sin contenido.
[3] Ejemplos: la
carpa de los maestros, la demanda de esclarecimiento del asesinato de Cabezas,
la demanda legislativa por la puesta en practica de los nuevos instrumentos
constitucionales, la demanda de clarificación de los contratos de privatización
basados en decretos del PEN, la demanda de los sectores políticos y gremiales
progresistas de protección de los derechos del trabajador, etc.
[3] En muchos casos la sociedad civil toma directamente en sus manos las
narrativas alternativas y los dirigentes se quedan atrás.
[3] Lo mediático (si es que se acepta este barbarismo en su uso actual) es
solo lo mediático, es una tautología, un moebius, es un reflejo de una
re-presentación, una re-petición de una re-petición, una nada.
[3] Se dice que
así se llegara “al primer mundo” (hasta políticos progresistas usaron frases parecidas
para hablar con embajadores de la Unión Europea, Clarín, abril 1, 1998),
equiparando mercado con democracia, etc.
[3] Recuérdese con Michel Foucault que el acto de nombrar (clasificar y
ordenar los términos asignados a las
cosas) es función e instrumento de poder, si el poder es lo que se
busca. El tema aquí es como se nombran las cosas para un poder alternativo.
[3] El Mercosur, en este sentido sigue siendo un truco porque
excluye mas sociedad nacional de lo que incluye en su “integración”.
No es una excepción, es una confirmación de como se comporta el vacío
globalizador
[3] Los famosos “ajustes
estructurales”, privatizaciones forzadas y reformas selectivas del estado.
[3] Nótese lo insólito de una “realidad”
constituida y dominada por dos no-existencias que articuladas entre si, establecen una ”doble distancia” respecto de la realidad. Así unos pueden llenarlo con
su poder y otros solo con sus deseos, que emergen del no-poder, pero deseos que
como tales se repiten en cadenas de esperanzas nuevas que dividen a la sociedad
en segmentos de deseos separados entre si. La ruleta y la lotería.
[3] Pobreza entendida como la producción y reificación de la exclusión social
en todas sus dimensiones (económicas, ocupacionales, culturales, ambientales,
sanitarias, nutricionales, etc.) como resultado de la operación de las
relaciones de poder desigual de una formación social.
[3] Aquí la dimensión de lo político debe prestar atención,
porque aquella parte de la sociedad excluida de estos vacíos asustantes “penetra”
la mentira desde sus actos, pero difícilmente la puede articular sin una
narrativa que la ordene, que convierta los actos individuales en símbolos
significantes nuevos. Dos cuestiones aparecen entonces para lo político: que
esta narrativa se produzca; que la narrativa y sus consecuencias instrumentales
estén a la altura de la demanda social.
[3] El régimen crea sus propias oportunidades (la re-re)
cuando logra zafar de las situaciones regladas (elecciones). De octubre del 97
a marzo del 98.
[3] Porque cumple la función inversa a la que le asignan
Erasmo (quien escribió sobre los actos éticos del funcionario publico) y Hegel,
ya que protege lo privado contra lo público y usa el poder público para generar
beneficios privados.
[3] La construcción de este doble vacío ya había comenzado en
1984, cuando el “establishment” se dio cuenta del
peligro que representaba un partido en el gobierno que se había propuesto la
reconstrucción de un nuevo estado. Para ejemplo, ver el informe de FIEL de
1987, “El Fracaso del Estatismo”, donde aplicando argumentos cuantitativamente
impactantes, y a veces sacados de contexto,
aprovecha para descalificar el rol social del estado.
[3] Frente al vacío del futuro, la tendencia es la fuga hacia
el pasado oscuro que atrapa y vuelve a poner a la sociedad junto a sus enemigos
y así la encierra en los oscuros designios de estos.
[3] Viene al caso recordar la Frase de la Semana de La Nación
del 11 de enero de 1998 año, donde el responsable de una institución del estado,
la Oficina de Ética Publica, Luis María Castiñeira de Dios, dice: “Esto
de la inseguridad, de los robos, es una cosa mediática. Siempre hubo asaltos,
corrupción...”
[3] Siendo la primera la reificación de lo supuestamente real
económico en una distorsión visual, a lo Magritte, que resulta en la
comprobación de lo que aparece ser simplemente no es. Se ha logrado reemplazar
la realidad por un par de agujeros.
[3] La misma que sus enemigos le hicieron a Magritte.
[3] "Realismo”: doctrina del Alto Medievo que
supone que los universales (o conceptos abstractos) tienen realidad objetiva.
"Nominalismo": doctrina del
Alto Medievo que sostenía que los términos abstractos no tienen realidad que
les corresponda y son meras necesidades del pensamiento. El conflicto entre
ambos enfoques continúa hoy en donde el “realismo” se ha encarnado en el
post-modernismo, la doctrina “realista” modernizada, que aleja la realidad
contingente de la “palabra”, la re-presentación asume el rol de presentación.
[3] Como ejemplo de la selección de significantes y su mentira implícita,
véase, en el campo de la política económica el excelente trabajo de Jorge
Schwarzer (“La Estructura Productiva Argentina a Mediados de la Decada del
Noventa”, CEEED, UBA, 1997), donde ampliando el campo de significantes,
expande, consecuentemente, el campo de la realidad descripta, demostrando las
patas cortas del milagro económico de los últimos años.
[3] Este debate no se ha cerrado. Es mas, se ha vuelto a abrir como lo indica
Steven Best, en su libro “The Politics of Historical Vision” (Guilford Press,
Londres, 1995, p87) donde, precisamente, analiza el estado de este debate, hoy.
Refiriéndose a Michel Foucault, señala que este autor, adopta una posición
“nominalista”, rompiendo con principios “realistas” (universalismo,
fundacionalismo, normativismo, dialéctica),
asentando su análisis sobre los principios de contingencia, diferencia y
discontinuidad. Aquí hago esta cita para reforzar la idea de la persistencia de
este debate en el tiempo, y no para fundamentar la adopción de una postura
anti-universalista o anti-dialéctica.
Mas bien la argumentación presente se basa en la idea de que los
principios “realistas” no son los enemigos, sino quienes los usan para disfrazar
la realidad. Si los universales “realistas”, etc., se sostienen en la
contingencia, diferencia y discontinuidad de la realidad social como acto,
serán “amigos” a pesar de quienes las quieran usar como disfraces. Así, aquí se
pretende evitar ambos reduccionismos (real/nominal) de los universales, para ocupar un espacio conceptual “post
post-moderno”, recuperando a la teoría como arma de resistencia (ver Mas-ud
-Zavarzadeh y Donald Morton, “Theory as Resistance - Politics and Culture after
(Post) Structuralism”, Guilford Press, Nueva York, 1994).
[3] Ockham además sostuvo la teoría de la separación de la
iglesia del estado que, como se verá mas adelante, es un tema cercano a lo que
se discute en este documento - aunque los términos del debate hoy no sean la
iglesia y el estado, sino el mercado y el estado
[3] Expresión clara de esto en el Primer Mundo, es la
destrucción o aislación de cualquiera que en el ambiente académico se le ocurra
plantear la validez de Ockham. El dominio post-moderno es el del discurso por
el discurso pero olvidan que el discurso es el instrumento de dominación de la
época neo-imperial. Los que dominan esta época no se olvidan. Por ejemplo,
saben que en la Alemania post-muro, se organizaron comités académicos
occidentales de caza de brujas en universidades del Este alemán. Su objeto,
eliminar a los “zurdos”, indeseables para el nuevo modelo.
[3] Cuestionar tal “ciencia dominante” no es bien visto. El
autor fue invitado a Harvard a un seminario y cuestionó la autoridad moral e
intelectual de académicos de dicha institución respecto de su asesoramiento a
gobiernos en “mercados emergentes”. Fue la última invitación.
[3] Como lo señala Jacques Lacan en su análisis de la
historia de Antígona , la ética es acto, es realización, no es palabras. Al
encerrar a la ética en las palabras se la mata y así se pueden disfrazar los
actos sociales del poder y de las personas.
[3] Ver CNN cualquier noche de la semana.
[3] Así, el “régimen”
siempre ha dado vuelta la iniciativa política. Argumentar dentro de la
narrativa del otro, es perder, por definición. También ”comprar” una narrativa del pasado sin
trasladarla metafóricamente al presente, lleva a que la posición ética se
transforme en un acto no ético.
[3] Los diarios del 21/03/00 destacaron un importante
potencial acuerdo con provincias justicialistas sobre transparencia en el manejo de los programas sociales. La
lastima es que haya sido una política reactiva y no proactiva.
[4] Con sólo leer los diarios de los
últimos días, la prueba, en los sectores educación, atención social, ciencia y
tecnología, es más que obvia.
[5] No nos debe sorprender que en una época
no lejana, desde el Ministerio de Economía se haya promovido una Secretaria de
Seguridad con atribuciones duras.
[6] El estado cuya administración encarna
lo bueno y lo justo en sus actos.
[7] Ibid. Reunión del Presidente con
gobernadores justicialistas el 20/03/00.
[8] Para los escépticos algunos datos de
1998 de los EEUU: (i) la tasa de general de pobreza de niños era de casi 20%
(un poco menor que el de Rusia), y llegaba al 40% para negros e hispanos; (ii)
el 55% de los hogares con madre jefe de hogar estaba debajo del índice de
pobreza, en Rusia solo el 25%. Estos
indicadores son mejores en Europa Occidental, donde el estado todavía no se
olvidó de su función ética - pero aun así altos: Francia 20%, Italia 18%. Es
notable que las "reformas administrativas" del vicepresidente Gore no
tocaron estos temas. Al contrario, durante la administración Clinton el estado
nacional se desembarazó de estos asuntos
entregándoselos a los estados (provincias), para
"eficientizar" la administración de los recursos públicos, por la vía
de la consabida descentralización, sin retener un rol de inspectoría sobre resultados
en el ámbito de la gente. Si todavía se es escéptico, estos datos provienen del
conocido "Estudio sobre Ingresos de Luxemburgo", un esfuerzo
colaborativo entre académicos y gobiernos, comenzado en 1983, para generar
comparadores internacionales fiables.
[9] Suponer que el intranet señala otra
libertad mas del mercado, como nos
quieren hacer creer algunos ideólogos neoliberales, es no reconocer los eventos
recientes que demuestran que será otra plaza cautiva monopolizada por carteles
de empresas telefónicas, de comunicaciones, y de información y prensa. Si hay
una plaza que necesita ser regulada
para el bien social, es esta.
[10] Horizontal, adentro de nación,
provincias, municipios. Vertical entre nación, provincias, municipios.