BUROCRACIA VS. GESTIÓN DE LA CALIDAD

EL CAMBIO DE UN MODELO PERIMIDO POR OTRO AÚN NO LEGITIMADO

 

Por Luis A. Traba

 

El objetivo de estas líneas no es otro que el despertar inquietudes, o reavivar las aletargadas, acerca de la que, a juicio del autor, es la raigambre principal del “estado” del Estado[1]. Esto no es otra cosa que las implicancias en la performance de las instituciones públicas de las externalidades del Modelo Teórico al que responden la gran mayoría de las organizaciones de nuestro País, las privadas incluidas: la Burocracia. Mas de un siglo después de la formulación de Weber, el “gobierno de la oficina” sigue vigente, hoy con todas las deformaciones implícitas antes citadas. Y, buscando una alternativa a ello, luego de 30 años de Calidad este no ha podido convertirse en el paradigma organizacional. Aquí se trata de analizar ventajas y desventajas de esta situación, tratando de poner el tema sobre la mesa y en de discusión de los especialistas la necesidad de un cambio en serio, si es que se pretende un verdadera Reforma del Estado.

Para ello se hace primero un repaso muy rápido por la evolución de las organizaciones en este siglo, para inmediatamente después presentar un diagnóstico de la situación actual del modelo. De la misma manera se presenta a continuación las bases de la Gestión de la Calidad. Luego se plantea un análisis de la transición hacia lo que denomina Crozier un “modelo de gerencia pública”, para finalizar las que a juicio del autor serían las ventajas de ese cambio se oriente hacia la gestión de la calidad.

 

 

Un poco de historia, de la máquina al organismo, buscando el cerebro y esperando a la orquesta de jazz.

 

Resulta interesante, a juicio del autor, situarse en el estadio en el que el conocimiento acerca de las Organizaciones se encuentra en la actualidad. Para esto, se puede recurrir a Thomas Wood Jr.[2], el que en un artículo para la revista Administración de Empresas, de San Pablo, Brasil, sintetiza muy bien su evolución hasta la actualidad.

Las organizaciones son conjuntos de personas, con un fin en común, que disponen recursos para cumplir con ese fin, concepto que perdió fuerza en la práctica y que el desarrollo del mundo capitalista las convirtió en un fin es sí mismas. En este sentido es que, que en el marco de plena industrialización de principios de siglo, se dio a las organizaciones el enfoque dominante en la sociedad: el de una máquina.

Weber, observó el paralelo entre la mecanización de la industria y generalización de las burocracias en las formas de Organización adoptadas, por lo que planteó que la burocracia rutiniza la administración como las máquinas rutinizan la producción.

Definió entonces, que una Organización de estas características pone énfasis en la administración según normas, que aseguren la precisión, la velocidad, claridad, regularidad, confiabilidad y eficiencia a través de la creación de una división rígida del trabajo por funciones, la supervisión jerárquica y un completo detalle de las reglas y reglamentos.

En ese momento la Teoría Clásica de la Administración tomaba los parámetros militares e ingenieriles de Organización: unidad de comandos, definición clara de la responsabilidad, disciplina y autoridad, los que pasaron a ser claves en el éxito de las organizaciones, donde la consideran como una red de partes interdependientes en una secuencia específica y apoyada en puntos definidos, rígidos y resistentes.

El sustento conceptual de este modelo fue desarrollado por autores como Fayol, Mooney y Urwick.

Pero el ingeniero americano Federik Taylor, al desarrollar el gerenciamiento científico, fue el que estableció una serie de principios que se constituyeron en básicos para este modelo, los que estaban basados en dos pautas claras: división del trabajo mental y físico y fragmentación de tareas.

Una Organización “maquina”, de acuerdo a este autor, debe fijar metas y establecer formas de alcanzarlas, organizar todo en forma racional, clara y eficiente, y principalmente “controlar, controlar, controlar...”

Henry Ford, a partir de su “Producción en Masa”, dio una vuelta de tuerca a este planteo. A fin de alcanzar esa escala de ventas, básicamente reunió todo el proceso productivo bajo la batuta de la conducción central, de tal manera de conducir férreamente una estrategia destinada a contener toda la cadena desde el principio, el insumo básico, al fin, el producto terminado.

Pero él mismo, no sabía como coordinar esta globalidad en el contexto de un mundo cambiante, problema al que le dio solución Alfred Sloan de General Motors, divisionando la empresa, es decir dividiéndola en unidades particulares llamadas Divisiones y estableciendo un rígido sistema de control.

Cualquier modernización de los conceptos originales entonces, debía incluir dos puntos importantes: la flexibilización del concepto de centralización y un mayor reconocimiento del aspecto humano en general.

A esta modernización contribuyeron autores como Elton Mayo con su enfoque del factor humano, Abraham Maslow con su análisis psicológico, Herzberg y Mc Gregor con la integración de los individuos, la Teoría de los Sistemas como marco global, Henry Mintzberg tipificando las organizaciones y planteando una forma nueva de diseño, entre los más importantes.

Siguiendo la evolución en el pensamiento, se debe dejar en claro que lo que se perseguía era la mejor organización del trabajo, es decir que otorgara o lograra la mayor productividad, en base a un mayor volumen de producción por cada recurso comprometido.

Después de la Ford, con la contribución de General Motors, las nuevas pautas se pueden ver otra automotriz, una del gigante oriental que renacía: la japonesa Toyota.

En el marco de resurgimiento de ese país, con la competencia mundial por el mercado automotriz generalizada a gran escala, las medidas a adoptar para mejorar la competitividad debían ser drásticas y totalmente novedosas.

El modelo mecanicista, por sus implicancias en las personas era completamente inaplicable en Japón, considerando su modelo cultural y social. La producción en masa no era una escala en la que se podía competir con las empresas norteamericanas. Debía buscarse otro rumbo.

El marco lo dio la política japonesa industrial, protección, asistencia y colaboración para sus empresas, pero ese cambio lo marcaron desde Toyota planteando una serie de medidas en sus fábricas: la primera fue agrupar a los trabajadores en torno a un líder y darle responsabilidad sobre una serie de tareas, una vez que funcionaran adecuadamente, se comenzó a hacer encuentros periódicos para discutir acerca de sus labores y de como mejorar la calidad del producto.

Otra idea interesante fue la de que cualquier operario podía parar la línea en caso de detectar algún problema, dándole una capacidad de decisión sin precedentes al trabajador.

Proveedores independientes, just-in-time es decir sin stock en fábrica, mas otros aspectos de ingeniería y desarrollo, marcaban la principal característica diferenciadora: la Producción Flexible.

En cuanto a Organización del trabajo, mientras las “maquinas” resolvían la complejidad técnica con una división minuciosa de especialidades, el “organismo” optó por la formación de grupos de liderazgo fuerte, integrando las áreas de proceso, producto e ingeniería.

Pero, en el cambiante mundo moderno, esta flexibilidad era suficiente?, el modelo cultural y social japonés soportaría la subsistencia de las organizaciones antes cambios realmente profundos?. De ninguna manera esto quiere plantear un futuro fracaso del “organismo”, menos aún de la Toyota, pero si dejar lugar a otro estadio de la evolución, una Organización aún más flexible.

La denominada Organización “Cerebro” es la siguiente evolución, conocida o vista en la práctica a partir de la experiencia del la empresa Volvo, siguiendo en el ramo, una automotriz sueca.

Ningún modelo supera al cerebro como vector de acción inteligente. Dos imágenes caracterizan este concepto y permiten para trasladarlo al mundo organizacional.

La primera imagen es aquella que induce a ver a la Organización como un sistema de procesamiento de informaciones, mecanismo por el cual el cerebro aprende, es decir: ¿Cómo se puede diseñar una Organización para que aprenda como un cerebro?.

Este planteo esta dirigido a considerar o subsanar el planteo de Simón, acerca de que las Organizaciones no son completamente racionales, pues sus miembros tiene un acceso limitado a la información y debe superar ese escollo con normas y procedimientos.

Entonces en vez de actuar a partir de la información que recibe, una vez procesada e internalizada, se debe actuar a partir de normas, es decir mecánicamente.

La cuestión es aprender, por lo que la autorregulación es la clave, modelo que se impuso a partir de los conceptos de single-loop, aprehender, y double-loop, aprender del aprendizaje, lo que se desarrolló en cuatro principios:

·capacidad de sentir y monitorear el ambiente

·relación de la información obtenida con la norma preestablecida

·detección de variaciones

·inicio de corrección

Cómo se alientan estas ideas?, se logra con las siguientes posturas: propiciar los planteos abiertos, nuevas visiones y riesgos, descentralizar la toma de decisiones, dar autonomía a las áreas, etc.

La segunda imagen es la de la Organización como sistema holográfico.

Cada neurona esta conectada a otros millares, en un sistema al mismo tiempo especialista, donde cada componente tiene funciones específicas, y generalista, donde existe gran posibilidad de interconectabilidad.

Planteado así una Organización holográfica debe responder a cuatro principios:

·hacer el todo en cada parte

·crear conectividad y redundancia

·crear simultáneamente especialización y generalismo

·crear capacidad de autoOrganización

Una Organización como “cerebro”, debe ser entonces un sistema de aprendizaje constante y con gran capacidad de autorregulación y autoOrganización

Esto fue llevado a la práctica por la Volvo con dos acciones fundamentales: el desafío a la tecnificación de los principios fordistas y toyotistas y la democratización de la vida del trabajo. Su planta principal fue construida pensando en la presencia humana, es decir predomina la ergonomicidad, combina centralización y automatización con grupos semiautónomos y operaciones manuales.

La participación del sindicato en la implementación del modelo fue fundamental, se acordaron pautas de producción, ciclos de trabajo, que las máquinas no fijaran el ritmo, que el montaje tuviera sólo una parte del tiempo ocupado de los operarios.

El gran mérito entonces es que la Volvo probó, que se puede ser competitivo, eficiente, económicamente viable y a la vez ser flexible y creativo, modelo en el cual el hombre es el punto central de éxito.

Pero esto no es todo en materia de planteos de la evolución de las organizaciones, ya que Peter Drucker sorprendió a muchos con un modelo que aparenta en la teoría ser sencillo pero eficaz: la “orquesta de jazz”. Pequeña y casi nula importancia del director, substituido por el sentido común, con una producción basada en un modelo pero con enorme espacio para la improvisación individual y general.

Recapitulando un poco, el modelo mecanicista enfocaba a la Organización como un conjunto de partes ligadas por una red de conducción y control, el modelo organicista introdujo los conceptos de integración al ambiente, la estructura matricial, la flexibilidad y la motivación y el modelo cerebral, el aprendizaje constante y el holografismo, mientras que por último Drucker planteó el futuro en una forma musical.

Pero cuál es el vigente, cuál es el predominante, sobre todo en la Administración Pública, sin lugar a dudas hoy en día los principios de Taylor y el modelo de Weber están presentes, y no solo en las organizaciones públicas, sino en la mayoría de las empresas privadas, sobre todo las de mayor envergadura.

Concluyendo, se puede decir que los modelos mas “evolucionados” pueden servir como nutriste de pautas de Organización del trabajo, pero hoy en día el paradigma organizacional vigente es la burocracia mecanicista, y ella será el marco en el que se trabajarán los planteos aquí realizados.

 

 

El estado de Desarrollo Institucional de las Burocracias hoy. La descripción del problema

 

Tal como se planteó al final del punto anterior, la cambiante realidad que impone la sociedad globalizada de los 90´s, genera una cantidad de acciones de muy diversa índole, tanto a nivel local como regional especialmente, las que necesariamente producen su impacto en el Estado.

En su rol esencial de regulador y conductor de la misma, este impacto se traduce en demandas, básicamente, de mas y mejores bienes y servicios que él le provee, salud, seguridad, educación, son sólo alguno de ellos.

Pero, el Estado en su actual “estado” de desarrollo institucional, con su actual paradigma burocrático en vigencia, es una maquinaria capaz de responder a tales expectativas?, a tales necesidades?.

Michel Crozier[3], plantea que la característica de tal situación es la complejidad de las interrelaciones sociales, que esto es cada vez más creciente, y que no sólo no es compatible con el paradigma imperante en la Administración Pública, sino que hasta es contradictorio.

Esta complejidad genera mayor actividad administrativa y se inserta en una verdadera revolución, en la que si no se transita a una “cultura de gestión pública”, será inevitable un colapso del modelo multicapas, engorroso y autoritaria de la burocracia.

En un todo de acuerdo con este planteo, este trabajo se tratará de dar respuesta a la demanda que Crozier deja latente en su planteo, sobre todo cuando invoca la generación de soluciones metodológicas simples y no mayor regulación apara dominar la complejidad.

Esto significa, superar los patrones rígidos establecidos, captar positivamente la libertad de los agentes, incentivar su creatividad y autodecisión, en fin, establecer nuevas formas de relaciones humanas difundidas y concientizadas, no impuestas, que superen la incomunicación, liberen la innovación y sobre todo se sustentan en la participación de la totalidad de los niveles de decisión en su definición e implementación.

En este sentido, cuando una Organización de características burocráticas, se encuentra con la necesidad encarar una serie de acciones sustantivas a su fin, ya sea en el marco de un proceso de desarrollo institucional o, lo que es lo mismo, en la transición de un estilo de conducción tradicional a uno de gestión eficaz y eficiente, implica necesariamente producir un determinado nivel de transformación en alguna de sus áreas, y, cualquiera sea el caso, se encontrará con una serie de restricciones que atentan contra el éxito de los objetivos buscados.

Una serie de situaciones específicas pondrían de relieve dichas restricciones y ellas mismas harían incierto su éxito, ya que son típicas para caracterizar la performance de una Organización. Ellas son: son el desarrollo de un Proyecto de inversión que la tenga como ejecutora del mismo, la solución de problemas propios o motivados por el descripto contexto o, simplemente, la implementación de nuevas ideas para llevar a cabo actividades que se constituían en un déficit en su accionar.

Los Proyectos de inversión, la solución de problemas o la implementación de nuevas ideas, de hecho son situaciones que, en un contexto burocrático, implican una serie de ajustes que lleven a la Organización a un modelo necesario y que, por lo tanto, definen un proceso de cambio.

Este proceso de cambio se ve atentado por las restricciones que se planteaban, ya sean las de carácter cultural, las que tienen que ver con la Organización del trabajo, las que impone el marco legal o el sistema de gobierno, las relativas a las incapacidades de los recursos humanos afectados, o sea los que el especialista del banco Mundial Alain Tobelem[4], define como una serie de déficits de desarrollo institucional como ya se verá mas adelante.

En este tipo de estructura funcional se genera un sistema de comunicación y conducción en sentido vertical de la misma, campo fértil para un “autoritarismo” natural en la conducción, que se citaba antes. De la misma manera el personal es básicamente especializado y reduce su accionar a un solo puesto de trabajo.

Coincidentemente con lo señalado antes refiriéndose a Crozier la existencia de múltiples niveles jerárquicos, es otro elemento mas de este modelo, y que coadyuva en gran forma a la incomunicación y a la falta de participación de los diferentes estratos en general y fundamentalmente de los inferiores.

Al planteo de Crozier, o sea a las limitantes de la burocracia que el describe, se le puede agregar dos mas, las que se constituyen en elementos importantes a considerar en este análisis, sobre todo en el caso de las estructuras del Estado argentino en todos sus niveles.

Una es la relación sueldo-función indisoluble, establecida en los estatutos y escalafones que rigen la carrera del agente en la Administración Pública. Una consecuencia de ello es que no se puede mejorar la situación salarial del personal sin elevar su nivel de responsabilidad funcional, lo que deforma la pirámide jerárquica. El otro es que no se toma a la evaluación de desempeño como elemento de promoción, en ese sentido los ascensos automáticos y/o por antigüedad.

Ambas cuestiones se verán al final cuando se analicen las perspectivas, posibilidades y limitaciones de la transición.

Pero, cuales son las barreras concretas que existen en las organizaciones burocráticas reales?, las que constituyen la estructura del Estado y que se suman  las restricciones teóricas descritas que son consecuencia del modelo?, seguidamente se presentara cual es la opinión del autor para responder a esta cuestión.

Tanto en el desarrollo práctico de la profesión de Administrador del autor y de sus colegas, como desde los planteos de los autores que sustentan las nuevas concepciones en al Organización del trabajo, las características del modelo burocrático implican la generación de una cultura organizacional que no es la más propicia para la implementación de una acción de transformación por más pequeña o trivial que ella sea.

En este sentido, cualquier diagnóstico de una Institución de este tipo, con mayor seguridad en las de mas antigüedad, presentaría todas o algunas de las siguientes emergentes:

 

·       Existe una indefinición de su misión real, a causa de la rutinización y mecanización del trabajo por una gran cantidad de tiempo, lo que lleva a desarrollar tareas hacia “no se sabe dónde”, sin metas u objetivos, y a perder, por ejemplo, el concepto de “servidor público”

·       En este mismo sentido, las misiones y funciones que constan en las reglamentaciones tienen una  vigencia formal y de larga data en su formulación, por lo tanto poco tienen que ver con el contexto y causan a su vez

·       Existen roles importantes en el funcionamiento de la Organización indefinidos o mal asumidos

·       Por otro lado, el Organigrama se presenta desactualizado, deformado y/o desequilibrado, entre otros motivos por tratar de responder a distintas coyunturas y cambios políticos sin planificación, con “parches”, y por aquella cuestión de mejorar salarialmente al personal otorgándole mayores categorías, lo que a veces lleva a crear departamentos o secciones para darle un jefatura a una persona, en casos extremos, y

·       La planta de personal aparece desequilibrada entre las áreas de servicio o sustantivas y las de apoyo, esto significa que es tanto o más importante cumplir con las reglamentaciones internas de administración presupuestaria o de personal que cumplir con la misión real del organismo;

·       La estanqueidad entre las áreas, que implica trabajo individualista y monodisciplinario, es una consecuencia elemental del modelo, lo que también induce

·       Se dan conflictos internos por falta de comunicación o deficiencias en ello, así como un aislamiento funcional externo marcado

·       La centralización de la toma de decisiones y en la ejecución del gasto, además de ser generado por la forma de conducción se presenta como una cuestión de “cultura de poder” interna, esto es que se entiende que la descentralización significa pérdida de poder, no se puede controlar la cotidianeidad, la totalidad de los actos administrativos donde el “burócrata” establece su cuota de dominación sobre las acciones de la Organización;

·       Una cuestión importante es el nivel de capacitación o de estudios profesionales insuficiente, sobre todo en los puestos de conducción de la planta permanente, precisamente por lo mencionado en cuanto a que tanto la evaluación de desempeño como el nivel de estudios es difícilmente tenido en cuenta en las promociones

·       Desde el punto de vista de la financiación de las actividades de la Organización, en general se trabaja con presupuestos reconducidos, estos es formular el presupuesto del próximo año en base a las actividades que actualmente se realizan, sin replanteos, sin metas, asignando partidas a partir del objeto del gasto, no del objetivo del mismo, en el caso de organizaciones públicas esto es una generalización

·        Además, no se realiza un cálculo de costos en toda su dimensión, esto es involucrando además de los gastos, la amortización de la infraestructura y el equipamiento afectado a su misión y el interés emergente del costo de oportunidad del capital

·       En este sentido el nivel de inversión no es el suficiente, por lo menos en cuanto a los rubros amortizables, ya que no solo no se amortiza el equipamiento o lo edilicio, si no que a veces no se repone lo que queda fuera de funcionamiento

·       La actividad de proyectar los cambios, con fundamentos técnicos y con soluciones planificadas, es inexistente, se procede de manera improvisada ante los hechos consumados, no existe la “cultura de Proyectos”, lo que se puede extender de acuerdo a lo planteado a la solución de problemas e implementación de nuevas ideas.

Obviamente, este no es, precisamente, el marco propicio para la formulación e implementación de un plan de acción, transformador, que contenga información pertinente, cuya exactitud y ajuste entre lo proyectado y lo factible de realizar sea eficiente, que sustente una adecuada toma de decisiones.

Por el contrario, y volviendo a citar aquí a Crozier, tampoco es solución a la complejidad mayor complejidad a partir de mayores controles impuestos por una mayor emisión de reglas y disposiciones, sino recurrir la solución metodológica y conceptualmente simple y participativa.

Pero, cual es la solución?, como implementar cambios?, cómo tomar un rumbo que cambie el estilo sin ser resistido mas allá de lo esperable?, cómo lograr cierto nivel de probabilidades de éxito?, en definitiva: que “receta” saciará esta demanda?.

La práctica diaria de la gestión, especialmente en la gestión pública, indica que ninguna herramienta teórica es esencialmente suficiente por si misma, es importante saber tomar de ellas las pautas mas útiles al caso y respetando su esencia, saber combinarlas con otras, con las propias ideas y con, fundamentalmente, los condicionamientos insalvables que impone la realidad.

 

 

 

 

La Gestión de la Calidad, un modelo alternativo al actual.

 

Aunque resulta obvio para quienes se mueven dentro de los ámbitos académicos, para el caso de que este trabajo atraiga la atención de alguno del resto de los mortales, no esta de más hacer un rápido presentación del modelo de La Gestión de la Calidad, si de LA calidad, como valor, como objetivo.

Existen una serie de definiciones de Calidad que quizás redundan en dos centrales: la respuesta al uso o satisfacción de una necesidad del bien suministrado o del servicio prestado y el carácter multidimensional de la Calidad, donde se destaca su cualidad de subjetiva, es decir de calidad como percepción.

La gran diversidad de los numerosos autores en este tema, acompañada de quizás de la ausencia de una Escuela formal que sintetice y/o valide esos trabajos hace que se puedan escribir decenas de páginas sobre cuales son las bases del Modelo de Gestión de la Calidad. Ugo Fea[5] plantea una síntesis interesante a partir de establecer las bases del modelo en los siguientes ejes:

·         La Primacía del Factor Humano, es decir centrarse en la satisfacción del cliente y el concepto de cliente interno; tener a los recursos humanos como prioridad absoluta y centrarse en la mejora continua.

·         La Visión Global del Proceso, que consiste en tener a la calidad como eje del sistema; un enfoque centrado en el proceso, o sea eliminación de los despilfarros, cinco ceros, etc. y en la Revolución desde arriba

En términos de técnicas concretas se puede destacar que el primero que los RRHH como prioridad absoluta se implementa en todas las políticas de la Organización, lo que implica básicamente participación y desarrollo. Por otro lado, los conceptos de mejora continua y enfoque en el cliente implica  implementación de técnicas liderazgo, consenso, negociación, resolución de problemas, etc., formas de mejora continua aplicables al trabajo en equipo para la satisfacción del cliente.

En el segundo, la cuestión mas importante pasa por que la organización del trabajo se gestiona centrándose en el proceso y no en el producto, es decir que tanto las estructuras orgánicas como la distribución de las funciones deben considerar esta óptica en su resolución. Esto implica la aplicación de conceptos como el de cliente interno y, fundamentalmente, que el cambio empieza por quienes toman las decisiones y destina los recursos, es decir “los de arriba”.

Ahora, sería importante recalcar una cuestión que debe quedar definitivamente en claro: la gestión de la Calidad es un modelo de organización del trabajo en el que lo central son las personas y no la tecnología de producción o la informática u otros elementos de gestión. Dicho en otras palabras, se puede hacer calidad sin tecnología, mientras que esta última no garantiza una gestión en ese sentido.

Volviendo a la cuestión del Modelo, sería interesante desarrollar los puntos principales que describen la Cultura Organizacional imperante con su implantación, tal como se hizo antes para el Modelo Burocrático. Si se toma la expresión del español Muñoz Machado[6] de que la Cultura de una organización es como la expresión de su “carácter” o “personalidad”, por lo tanto en donde la calidad es un valor y un objetivo, se ve que:

·         Los empleados se identifican con la Organización y la sienten como suya

·         La actividad laboral se organiza en base a grupos y no a individuos

·         Las decisiones se analizan también en base a su impacto en las personas

·         Se fomenta la armonía y la colaboración

·         Se fomenta el autocontrol y la creatividad

·         Se descentralizan las decisiones y la responsabilidad

·         Se premian los méritos colectivos por sobre los individuales

·         La organización es flexible para adaptar su estructura a los cambios contextuales

A estas líneas principales que destaca Hofstede, se le podrían agregar los Catorce Puntos de Deming, o lo de Crosby, Peters de tantos otros, pero en general no se sumaría demasiado a lo ya descrito en las líneas anteriores.

Otra dimensión de la Calidad, relacionada con lo recién planteado también, es que si se trata de un Modelo solo aplicable a pueblos de culturas “orientales”, básicamente por su despegue principalmente en Japón. Pero, que deberían decir a esto los suecos de la Volvo, los estadounidenses de la Xerox, por señalar dos casos paradigmáticos. Entre los especialistas esto no se discute pero no esta de mas tocar el tema para que no sea tomado como una omisión.

Existen numerosos casos de acciones destinadas a la difusión del Modelo en organizaciones tanto públicas como privadas, pero sería interesante destacar aquí la que se genera desde la instauración del Premio Nacional a la Calidad[7], otorgado desde hace ya varios años por la Presidencia de la Nación a organizaciones públicas y privadas.

Precisamente este Premio, propone un Modelo de gestión que, de ser desarrollado apropiadamente, sería la mas completa aplicación de todas las vertientes de la calidad. Los criterios que serán examinados para determinar ese nivel de desarrollo son los siguientes:

1.    Liderazgo: es donde se examina el compromiso de la Dirección, y su Equipo, con la misión, visión y valores de la calidad, sobretodo en términos de su participación directa en el desarrollo de acciones sustentables mas allá de su propia gestión.

2.    Enfoque en el Cliente: aquí se analizan los esfuerzos de la organización por reconocer y superar la satisfacción del cliente, así cuales son las formas en que se detecta en forma proactiva sus expectativas.

3.    Desarrollo del Personal: en este tema resulta importante determinar como se desarrolla, estimula y optimiza el potencial del personal en relación con los objetivos de calidad, así como participa y se involucra en el proceso de mejora continua.

4.    Información y Análisis: esto busca relacionar la efectividad del sistema de información de la Institución, tanto en su utilización para la toma de decisiones como en relación a la calidad de los datos y su tratamiento.

5.    Planificación: este criterio comprueba como el proceso de planificación de la organización se relaciona con los objetivos de distinto nivel en los distintos órdenes como en la Calidad.

6.    Aseguramiento y Mejora de la Calidad: es donde se examinan los procesos para asegurar la calidad de los productos o servicios, los de sus proveedores, así como la metodología de evaluación y de mejora continua de los mismos.

7.    Impacto en el Entorno Físico y Social: esto establece que se debe comprobar el compromiso de la organización con el contexto para extender su esfuerzo de Calidad.

8.    Resultados: aquí se debe establecer la relación entre los esfuerzos de Calidad con los resultados obtenidos por la organización así como su metodología de medición y análisis, de la misma manera se analiza la correspondencia con las expectativas y necesidades del cliente y las formas de ejercitación del “benchmarking”.

 

El tratamiento organizacional de cada punto hace a la implantación del Modelo, mas allá de que el Premio pondera estos aspectos para su otorgamiento al darle un cierto peso en la calificación otorgada por los evaluadores.

Finalmente, es conveniente resaltar que el espíritu que persigue el seguimiento de los preceptos antes descriptos, no es lo que se podría describir como “altruista”. Es decir, mas allá de que tanta implicancia de las medidas que favorecen al factor humano, que como ya se planteó es el eje del sistema,  el objetivo es la mejora de la performance institucional a partir de ello, entre otras cosas. Esto fundamentalmente dicho en aras de desmistificar el Modelo desde lo manipulativo de las personas, quizás una de las críticas más duras que se le hacen.

 

 

La Transición a un Modelo de Gerencia Pública Basado en la Gestión de la Calidad. Perspectivas, Posibilidades  y Limitaciones.

 

Retomando un poco lo planteado por Crozier que se trajo a colación antes, la presentación del Modelo de Gestión de la Calidad trata de dar una precisión de los contenidos conceptuales que tendría esa gestión denominada Gerencia Pública.

En este sentido, una lectura rápida de lo planteado donde se describe al Modelo Burocrático dado su estado de desarrollo y sus perspectivas en la actualidad, presenta la transición como, por lo menos, muy dura. Sobretodo en un análisis comparativo con lo que se plantea como un “ideal” o “visión” a partir de la aplicación del Modelo de Gestión de la Calidad.

Mas aún, el entendimiento del descontento general de nuestra sociedad acerca de la eficacia del Estado en el cumplimiento de sus fines, daría a un lector exógeno a la problemática un panorama bastante atemorizante sobre el futuro en este tema.

Pero, el Estado, la Administración Pública, los Organismos de Servicios Públicos en general, no siguen funcionando?, aún sin la eficiencia necesaria para los magros presupuestos, no siguen prestando servicios? La respuesta obvia sería: es una máquina obsoleta que funciona por inercia y en base a una dilapidación de recursos absoluta.

El punto es como se realiza la transición sin una mayor “sangría” en despidos y recortes?, las privatizaciones son las únicas salidas para la producción estatal de bienes o servicios?, cómo se evoluciona en un contexto tan hostil a los cambios?

Es la opinión del autor que el rumbo indicado es mediante dos acciones de distinta dimensión: por un lado, a nivel micro, mediante la implementación de herramientas metodológicas de la Gestión de la Calidad a pequeña escala en cuanto a organización del trabajo y por el otro, a nivel macro, otorgándole a esta estrategia el status de un Proceso de Cambio institucionalizado como Política de Estado, con un contexto normativo adecuado, que lo sustente legalmente en un marco de decisión política que lo respalde en el tiempo, ya que esto no es cosa de unos meses o de un par de años inclusive.

Esto último es, sin dudas, el factor esencial para el cambio. No existe autor que plantee algún sistema o método a fin de implementar acciones de transformación, de desarrollo, de cambio, que no deje establecido como premisa esencial que no vale la pena ningún esfuerzo si la conducción de la Organización no está, no sólo convencida, sino también comprometida con el cambio.

Son inútiles técnicas novedosas, expertos en desarrollo institucional o especialistas en estrategias de crecimiento, recursos abundantes, ya que el individuo desconfiará de las propuestas, no las respetará y, por lo tanto, no las asumirá.

La cuestión planteada en primer término acerca de la “instalación” de formas de organización del trabajo contribuye de dos maneras distintas. Por un lado, obviamente mejorará los niveles de eficiencia y efectividad de las organizaciones, pero por el otro contribuirá fuertemente al cambio cultural, es decir al cambio de las reglas del juego de su funcionamiento interno y de su consideración del contexto.

Entre los impactos principales se pueden destacar que se pase a fomentar una visión largoplacista en la planificación mas allá de la emergencia diaria, donde el “cliente”, o ciudadano o contribuyente, define o califica el servicio. Para ello, se debe fomentar la mejora permanente sin pretender preservar el statu quo orientado el trabajo a la mejora de los procesos, no de los resultados ya que estos vendrán solos.

De esta manera, todos los miembros de la organización serán protagonistas, no solo porque se enfocaría el desarrollo de los mismos en todos los niveles, sino que también serán tan responsables directivos y operarios a partir de su impacto relativo en la mejor performance de la Institución.

Antes se presentaba el Modelo del Premio Nacional a la Calidad como una forma de que se den todas estas muestras, ahora, este modelo es viable? Sus resultados son efectivos mas allá de lo formal o cosmético?

Para responder a estas preguntas debería interrogarse a quienes hicieron el esfuerzo, es decir a las Instituciones que se presentaron al Premio en forma seria, mas allá de haberlo obtenido o no. En los 6 o 7 años que lleva instituido hay por los menos 10 ganadores y 5 menciones a la mejora continua que lo atestiguan, así como una decena mas de quienes todavía no alcanzaron el nivel de desarrollo que amerita esa meta pero que están en el buen camino.

Es decir, un trabajo del nivel de impacto que sea, pero constante y apuntado a general capacidad institucional sustentable en el tiempo, con una “visión” como la del Premio como guía, es el que se entiende como el camino a seguir. Estrategia que solo puede garantizarse a partir de una fuerte y perseverante decisión política, obviamente.

Pero, aún ante tan alentadora perspectiva, el cambio es realmente un escollo si no se lo tiene en cuenta especialmente. Maquiavelo planteaba esto diciendo mas o menos que no hay nada más incierto en su éxito que la instauración de un nuevo orden de cosas, pues en esa empresa se tendrá como indiferentes aliados a quienes lo podrían hacer bien en esa situación y como acérrimos enemigos a quienes lo hacen bien hoy en día.

Enemigos, acérrimos enemigos, serán aquellos que quieran mantener el Satu Quo descripto en el segundo punto. Porque quieren preservar su mediocridad entre los pliegues de la Burocracia, porque les atemoriza un futuro donde el valor sea la efectividad y no la categoría escalafonaria, porque tienen privilegios adquiridos que pueden ser cuestionados, porque sus métodos de acumulación se basan en el tráfico de influencias, entre los más importantes. Los estratos superiores de la administración pública burocratizados y enquistados, los gremios reaccionarios con metodologías prevendarias, los funcionarios políticos mediocres del tipo “poder por el poder” y corruptos, serán las figuras más importantes de la reacción al cambio.

Entre los amigos de este cambio se debe citar en primer lugar a la gente, al ciudadano/cliente/contribuyente, quien en definitiva recibirá los beneficios directos de la mejora. Pero internamente existen agentes de cambio, básicamente los que en el sistema actuar, prevendario y ocultista, ven frustradas sus aspiraciones de servidor público, tanto al nivel decisorio como aquél que esta en la línea del frente. De la misma manera, existen otros aliados como ciertos profesionales que estudian y aplican esta filosofía en la gestión pública y Organismos ya dedicados a esta temática que serán seguramente sustento técnico, y hasta anímico, de quienes quieran intentarlo.

 

Voluntad política, marco normativo progresista, agentes de cambio, conceptos modernos en Organización del trabajo, son los elementos necesarios y suficientes para implementar una estrategia real, factible, con un alto grado de posibilidades de éxito. En definitiva, para producir la transición de un modelo burocrático mecanicista a una cultura de gestión pública, que de respuesta a la creciente complejidad de la sociedad moderna.



[1] Oslak, Oscar: “Mas chico pero no mejor”, Revista Mercado, Bs. As, Marzo de 2001.

[2]Wood, Thomas Jr., “Fordismo, Toyotismo y Volvismo: los caminos de la Industria en busca del tiempo perdido”, Revista de Administración de Empresas, San Pablo, Brasil, 1992.

[3]Crozier, Michel, “La transición del paradigma burocrático a una cultura de gestión pública”, 1º Congreso del CLAD, Rio de Janeiro, 1996.

[4]Tobelem, A., “Sistema de Análisis y Desarrollo de la Capacidad Institucional”, Manual de Operaciones, Banco Mundial - Publicaciones Ocacionales de LAPTS, 1993.

[5] Fea, U., “Un Nuevo Modelo de Gerencia”, Ed. El Ateneo, Argentina, 1998.

[6] Muñoz Machado, A., “La Gestión de la Calidad Total en la Administración Pública”, Ed. Diaz de Santos, España, 1999.

[7] Secretaría Técnica, “Premio Nacional a la Calidad - Bases para el Sector Público”, INAP, 2001.